Tras una tensa espera que se prolongó por varias horas, el boxeador Julio César Chávez Jr. abandonó este domingo al mediodía el Centro Federal de Readaptación Social (Cefereso) No. 11 de Hermosillo. Su salida se concretó luego de que el juez federal Enrique Hernández Miranda le concediera la libertad condicional para continuar su proceso penal fuera de prisión, una decisión que ha generado tanto alivio en su familia como controversia en la opinión pública.
El abogado del púgil, Rubén Fernández Benítez, confirmó que su cliente ya se encuentra reunido con sus seres queridos, incluido su padre, la leyenda del boxeo Julio César Chávez. «Va a estar con varias restricciones que seguirá puntualmente, lo importante es que ya está con su familia», declaró el litigante. Entre las medidas cautelares impuestas, Chávez Carrasco tiene prohibido salir del país sin autorización judicial y deberá presentarse a una audiencia clave el próximo 24 de noviembre.
La resolución del juez se basó en la conclusión de que la Fiscalía General de la República (FGR) no presentó pruebas suficientes para justificar la necesidad de mantener al ex campeón mundial bajo prisión preventiva. Sin embargo, las acusaciones que pesan sobre él son graves: la fiscalía presentó 21 datos de prueba, incluyendo escuchas telefónicas que presuntamente lo vinculan con Néstor Isidro Pérez Salas, alias «El Nini», jefe de seguridad de la facción de «Los Chapitos» del Cártel de Sinaloa.
La defensa ha desestimado estas pruebas, calificándolas como «anécdotas de camaradería más que en pruebas concretas» y argumentando que carecen de solidez jurídica. De ser encontrado culpable, Chávez Jr. podría enfrentar una sentencia de cuatro a ocho años de cárcel.
Un juez bajo la lupa
La polémica del caso se intensifica al analizar la figura del juez Enrique Hernández Miranda, quien ha estado en el centro de otras controvertidas decisiones. Conocido por su actuación en casos de delincuencia organizada en Sonora, Hernández Miranda ha sido criticado por su aparente falta de firmeza contra criminales de alta peligrosidad.
En un caso notorio, se le acusó de no dictar medidas cautelares contra el líder de una red de trata de personas argumentando «cansancio». La propia FGR ha iniciado investigaciones sobre sus posibles vínculos con el crimen organizado, lo que arroja una sombra de duda sobre su imparcialidad en un caso de tan alto perfil.
El riesgo latente: una ‘guerra’ de cárteles
Más allá del campo legal, la libertad de Chávez Jr. lo coloca en un tablero de ajedrez criminal extremadamente peligroso. Su presunta cercanía con «Los Chapitos» lo convierte en un posible objetivo para facciones rivales dentro del propio Cártel de Sinaloa.
Actualmente, Sonora es un campo de batalla entre «Los Chapitos» y «Los Salazar», un grupo antagónico cuya sangrienta disputa ha dejado cientos de muertos en el último año. Tan real es el peligro que las autoridades habían advertido sobre la necesidad de realizar las audiencias del boxeador por videoconferencia, ya que un traslado por carretera representaba un grave riesgo para su integridad física.
Mientras su equipo legal confía en demostrar su inocencia, Julio César Chávez Jr. camina ahora por una delgada línea: libre de la prisión, pero vigilado por la justicia y, potencialmente, por los enemigos que su nombre y sus supuestos vínculos le han granjeado.
@DHSgov deportó a Julio César Chávez Jr. a las autoridades mexicanas para que enfrente los cargos conforme a la justicia de su país. Esta acción refleja la sólida cooperación entre nuestros gobiernos, demostrando que la colaboración ofrece resultados y fortalece la seguridad de… pic.twitter.com/q3NdKcNnAv
— Embajador Ronald Johnson (@USAmbMex) August 19, 2025

