Fotografía: "La cultura no es un privilegio, sino un derecho": Leonardo Lomelí en el 50 aniversario del Museo del Chopo.
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En una contundente defensa del papel social de las artes, el rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas, declaró que “la cultura no es ornamento, sino sustancia; no es simple ceremonia, sino campo de disputa; no es privilegio, sino derecho”. Este fue el mensaje central durante la ceremonia por el 50º aniversario del Museo Universitario del Chopo, un recinto que, afirmó, encarna la vocación de la Universidad como un actor público que acompaña las transformaciones sociales.

Durante su intervención en el histórico Foro del Dinosaurio, el rector Lomelí destacó que el Chopo ha sido, durante cinco décadas, un vínculo fundamental entre la UNAM y sectores históricamente excluidos de la conversación cultural. Lo definió como un modelo de museo viable y radicalmente distinto.

“Su relevancia no es únicamente patrimonial, es pedagógica. Nos ha demostrado que otro modelo de museo es posible: uno donde el archivo es una herramienta crítica, la programación no es vertical y las juventudes no son un público pasivo, sino interlocutoras activas”, sostuvo Lomelí Vanegas.

El rector enfatizó que el propósito del museo ha sido y seguirá siendo “acompañar manifestaciones culturales surgidas en escenarios emergentes, reconocer estéticas disidentes y sostener un diálogo —a veces incómodo, pero siempre fecundo— con las contradicciones de nuestro presente”.

Un Puente entre la academia y la calle

Haciendo eco a las palabras del rector, la coordinadora de Difusión Cultural, Rosa Beltrán Álvarez, describió al Chopo como “la demostración viva de cómo la cultura puede ser ese puente necesario entre academia y calle, entre teoría y práctica”. Resaltó que el museo se ha consolidado como una “madriguera de comunidades” y un espacio donde la creación se atreve a desafiar e imaginar futuros posibles.

Esta visión fue compartida por la directora del recinto, Sol Henaro Palomino, quien lo calificó como un “centro social travestido de museo” y reafirmó su compromiso de resistir el individualismo a través de la cultura. Por su parte, el artista Abraham Cruzvillegas recordó el ADN del Chopo como el hogar de lo marginal, del rock, del punk y de las resistencias, nacido desde la comunidad a través de sus talleres libres.

Memoria y futuro en un edificio icónico

La celebración del cincuentenario no solo fue una reflexión, sino una reafirmación de su identidad. En el marco del evento, tres de sus salas fueron renombradas en honor a figuras clave de su historia: Elena Urrutia, Jorge Pantoja y José María “Chema” Covarrubias.

Además, se inauguró la exposición conmemorativa “Era un árbol y se convirtió en un bosque. 50 años del Museo Universitario del Chopo”, que estará abierta al público hasta el 7 de diciembre, ofreciendo un recorrido por la disruptiva y vital trayectoria del museo. Así, la UNAM reafirma su compromiso con un espacio que, desde su estructura de hierro traída de Alemania, se ha convertido en pilar de la libertad cultural, política y social de México.


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