El Politécnico ha hablado, y su mensaje es claro: las puertas están más abiertas que nunca. En un movimiento que honra su lema «La Técnica al Servicio de la Patria», el IPN no solo ha admitido a una nueva generación, sino que ha expandido sus horizontes para acoger a 27,613 jóvenes, pulverizando su meta inicial y enviando una poderosa señal de compromiso con el futuro de México.
Este no es un simple proceso de admisión; es la materialización de una política de Estado encabezada por la Presidenta Claudia Sheinbaum: que el derecho a la educación sea una realidad tangible. Los 1,883 lugares adicionales no son una cifra, son casi dos mil sueños que ahora tienen un hogar en las aulas de los CECyT y el CET 1.
Bajo el estandarte del innovador programa “Mi derecho, mi lugar”, el concepto de «rechazado» comienza a desvanecerse. Como sentenció el secretario de Educación, Mario Delgado, la era en que un joven se quedaba sin opciones ha terminado. La promesa es audaz y simple: nadie se quedará atrás.
El proceso fue una proeza tecnológica. Un examen digital, blindado con Inteligencia Artificial y diseñado en alianza con la UNAM, garantizó un piso parejo para todos. Ahora, para aquellos cuyo camino no comenzó en el Poli, se abre una nueva ventana: un registro extemporáneo del 21 al 28 de agosto en miderechomilugar.gob.mx. No es un premio de consolación, es la certeza de que el sistema educativo trabaja para encontrar un lugar para cada aspirante.
Hoy, más de 27 mil familias celebran. Pero la verdadera victoria es para el país, que asegura que su activo más valioso, su juventud, tenga un espacio para forjar el mañana.

