Fotografía: El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, encendió la polémica al afirmar desde la Casa Blanca que tanto México como Canadá "hacen lo que les decimos" en materia fronteriza y migratoria.
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En una declaración que eleva la tensión en la relación bilateral, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presumió este jueves un supuesto control sobre sus vecinos del norte y del sur, asegurando que «México hace lo que le decimos que haga, y Canadá hace lo que le decimos que haga». Las palabras, pronunciadas desde la Oficina Oval de la Casa Blanca, provocaron una rápida y firme reacción de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, quien defendió la soberanía del país.

Durante un evento para conmemorar el 90º aniversario de la Ley de Seguridad Social, Trump desvió la atención hacia sus políticas migratorias, jactándose de haber frenado los flujos de personas indocumentadas sin necesidad de nuevas leyes, a diferencia, según él, de la administración de Joe Biden. «Yo solo dije que íbamos a cerrar las fronteras y todo el mundo entendió», comentó, atribuyendo este supuesto éxito a que el mundo «vuelve a respetar» a Estados Unidos.

El mandatario estadounidense afirmó que, gracias a sus directrices, las fronteras, que antes calificó como «horribles», ahora están bajo control, llegando a sostener, sin presentar evidencia, que en los últimos tres meses ha habido «cero cruces» ilegales.


La respuesta soberana de México

La reacción desde el gobierno mexicano no se hizo esperar. A través de un video, la presidenta Claudia Sheinbaum envió un mensaje claro y directo: «Para cualquiera que tenga alguna duda, este es un mensaje de México para el mundo. En México, el pueblo manda».


Previamente, la mandataria había delineado la postura de su administración, enfatizando que la relación con Estados Unidos se basa en la cooperación y la responsabilidad compartida, no en la sumisión. Sheinbaum insistió en que Estados Unidos debe asumir su parte en la lucha contra el tráfico de fentanilo, el contrabando de armas hacia México y el lavado de dinero proveniente de actividades ilícitas.

«Trabajamos para disminuir el tráfico de drogas hacia los Estados Unidos por razones humanitarias», afirmó, «pero ellos tienen que hacer su parte». De esta manera, rechazó cualquier narrativa de intervención o subordinación, manteniendo una postura cauta pero firme para «no polemizar ni pelear», sin dejar de defender la dignidad nacional.

Contexto amplio: Crimen, Rusia y China

Las declaraciones de Trump sobre México y Canadá formaron parte de un discurso más amplio en el que también abordó otros temas de su agenda. Defendió el despliegue de la Guardia Nacional en Washington D.C. para combatir el crimen, un tema que utiliza para criticar a las administraciones demócratas locales.

Además, se refirió a su próxima reunión con el presidente ruso Vladimir Putin y minimizó la creciente influencia de China en América Latina, afirmando que no le «preocupa en absoluto» y que Brasil ha sido un «socio comercial horrible».

Este nuevo episodio de retórica por parte de Donald Trump pone de manifiesto su estrategia de comunicación de cara a su base electoral, proyectando una imagen de fuerza y control en el escenario internacional, aunque esto signifique generar fricciones con sus socios comerciales más importantes. Por su parte, la respuesta del gobierno de Sheinbaum marca una línea de defensa de la soberanía y la cooperación en términos de igualdad.


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