En una movida estratégica para defender a uno de sus sectores agrícolas más potentes, el Gobierno de México ha establecido precios mínimos para la exportación de tomate fresco. La regulación, publicada en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el pasado 8 de agosto, es una respuesta directa a la terminación del Acuerdo de Suspensión de la Investigación Antidumping con Estados Unidos, ocurrida en julio de este año.
La nueva política busca dar certidumbre y proteger la planta productiva nacional frente a las presiones del mercado estadounidense, donde productores locales han buscado por años imponer barreras a las importaciones mexicanas. De hecho, el mes pasado, el Departamento de Comercio de EE. UU. anunció la imposición de una cuota compensatoria del 17.09% a los tomates mexicanos, lo que encendió las alertas en el sector.
El acuerdo, impulsado por la Secretaría de Economía, encabezada por Marcelo Ebrard, y la de Agricultura, a cargo de Julio Berdegué, fija los siguientes precios mínimos en dólares por kilogramo:
Tomate bola: $0.95 ($1.65 con tallo y $1.70 en racimo)
Tomate Cherry, grape y otras variedades especiales (Campari, Kumato, Heirloom, etc.): $1.70
Las autoridades han aclarado que el objetivo no es restringir los volúmenes de exportación ni imponer precios máximos, sino «mantener el orden en el comercio exterior del sector». Además, estos valores serán revisados anualmente, o antes si las condiciones del mercado lo exigen, para dotar al mecanismo de flexibilidad.
Este marco regulatorio fue desarrollado en colaboración y cuenta con el respaldo unánime de todas las asociaciones de productores y exportadores de jitomate del país, quienes participaron activamente en las mesas de trabajo.
La medida subraya la importancia de la industria tomatera mexicana, que es el principal proveedor del mercado estadounidense. Se estima que dos de cada tres tomates que se consumen en Estados Unidos son cultivados en México, lo que evidencia el impacto de esta relación comercial para las cadenas de suministro y los consumidores de ambos lados de la frontera. Con esta acción, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum busca asegurar la competitividad agrícola y la soberanía alimentaria del país.
¡Claro! Aquí tienes la nota periodística actualizada, ahora con una sección que explica de forma sencilla el propósito y funcionamiento de esta medida.
Nota Periodística (Versión Actualizada)
Kicker: Comercio México-EE. UU.
Titular: México fija precios mínimos a la exportación de tomate para blindar al campo ante EE. UU.
Sumario: Tras el fin de un acuerdo clave antidumping, el Gobierno de México establece un piso de precios para proteger a los productores, evitar distorsiones en el mercado y garantizar el abasto nacional. La medida ya está en vigor y cuenta con el respaldo total del sector.
CIUDAD DE MÉXICO.- En una acción estratégica para proteger al campo mexicano, el Gobierno de México ha establecido precios mínimos para la exportación de tomate fresco. La regulación, publicada en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el pasado 8 de agosto, es una respuesta directa a la terminación del Acuerdo de Suspensión de la Investigación Antidumping con Estados Unidos, ocurrida en julio de este año.
La nueva política busca dar certidumbre y proteger la planta productiva nacional frente a las presiones del mercado estadounidense, donde productores locales han buscado por años imponer barreras a las importaciones mexicanas. De hecho, el mes pasado, el Departamento de Comercio de EE. UU. anunció la imposición de una cuota compensatoria del 17.09% a los tomates mexicanos, lo que encendió las alertas en el sector.
El acuerdo, impulsado por la Secretaría de Economía y la de Agricultura, fija los siguientes precios mínimos en dólares por kilogramo:
Tomate Roma (saladette): $0.88
Tomate bola: $0.95 ($1.65 con tallo y $1.70 en racimo)
Tomate Cherry, grape y otras variedades especiales (Campari, Kumato, Heirloom, etc.): $1.70
¿Qué significa esta medida en términos sencillos?
En esencia, el Gobierno de México ha establecido un «precio piso» para los tomates que se venden a Estados Unidos. Funciona como una regla que dice: «Ningún exportador mexicano puede vender su producto por debajo de este precio establecido».
Esta medida actúa como un escudo protector para los agricultores. Evita que, ante la presión del mercado o de nuevos aranceles, se vean forzados a «malbaratar» sus cosechas para poder vender. Al garantizar un valor mínimo, se previene una competencia destructiva entre productores, se asegura que cubran sus costos y se protege el valor del tomate mexicano en el extranjero.
Las autoridades han aclarado que el objetivo no es restringir los volúmenes de exportación ni imponer precios máximos, sino «mantener el orden en el comercio exterior del sector». Además, estos valores serán revisados anualmente, o antes si las condiciones del mercado lo exigen, para dotar al mecanismo de flexibilidad.

