El acto de brutal injusticia contra Israel Vallarta a quien lo bautizaron desde el interior de una oficina del Ministerio Público, como jefe de la banda de secuestradores “Zodiaco” viene desde el sexenio de Vicente Fox Quezada, aunque es una lamentable realidad a la fecha.
Este viernes, al cruzar las rejas del Penal de máxima seguridad del Altiplano, llevando en sus manos el acta de sentencia absolutoria, luego de 19 años y 8 meses en prisión quedó comprobado que nunca fue secuestrador, nunca dirigió una banda, nunca usó armas de grueso calibre y nunca aparecieron sus acusadores, porque todo fue falseado por la policía dirigida por Luis Cárdenas Palomino, en total complicidad con Genaro García Luna, preso en un penal en Estados Unidos, sentenciado a 38 años por proteger a la organización narcoterrorista, Cartel Jalisco Nueva Generación, mientras cumplía funciones como director de AFI en México.
Lo suyo es parte del lastre que agobia a la justicia en el país y representa un episodio de vergüenza donde participaron, jefes policiacos, fiscales, magistrados, jueces, ministerios públicos y policías. Hoy la realidad no es diferente. Redes de corrupción judicial arman procesos viciados y condenas sin pruebas sólidas. La fabricación de culpables es una práctica estructural en México, soportada por mecanismos de tortura, detenciones arbitrarias, falta de evidencia científica y complicidad judicial, afecta desproporcionadamente a personas vulnerables. Los casos emblemáticos, como el que vivió Israel son patrones sistemáticos, mecanismos repetidos en distintos estados y las instituciones responsables incluyen desde fiscalías estatales hasta jueces locales, así como operadores judiciales y abogados involucrados en redes de corrupción.
El caso de Israel Vallarta es revelador. Con ese documento en sus manos se comprueba que todo fue una mentira, menos los golpes, torturas y el trato infame que recibió durante casi 20 años que estuvo preso sin sentencia, por el trato de “delincuente peligroso” que recibió a pesar que sus captores no pudieron presentar pruebas de culpabilidad.
TODO COMENZÓ CON EL MONTAJE DE TELEVISA Y TV AZTECA
Fue el 9 de diciembre de 2005, cuando la Agencia Federal de Investigaciones llevó a cabo dicho operativo en el Rancho “las Chinitas” ubicado en el kilómetro 19.5 de la Carretera México-Cuernavaca, donde fueron detenidos Israel Vallarta y su pareja, la francesa Florence Cassez, tras un montaje para las empresas Televisa y Tv. Azteca para mostrar de manera espectacular el éxito de los trabajos de la Agencia Federal de Inteligencia. Lo que siempre se ocultó en las transmisiones de Carlos Loret de Mola y Ciro Gómez Leyva, entre muchos otros conductores es que esto tenía un origen relacionado con el narcotráfico que dañaba la credibilidad de Genaro García Luna. Ahí permanece un vídeo que había sido presentado semanas antes, por un medio extranjero, en donde se observa a la AFI entregarle a Edgar Valdés Villarreal “a” Barbie, a unos “zetas” detenidos en el marco de la guerra que estaban librando por Acapulco, Guerrero.
Quedaba a la vista que la Policía Federal, la Agencia Federal, ese cuerpo policíaco basado en inteligencia, en la honorabilidad, en la preparación, en la modernidad de sus elementos, era una bola de corruptos que protegían, por decirlo menos, al cártel de Sinaloa. En este surge como una necesidad desviar la atención y Genaro García Luna que tenía una estrategia mediática muy bien pulida puso en marcha la detención de Israel y Florence para distraer la atención de la opinión pública, donde el supuesto secuestro de Rubén Román Romano fue otro caso emblemático.
Cuando sucede esto del cártel de Sinaloa se requería algo y a Genaro García Luna le cae del cielo la petición de su buen amigo Eduardo Margolis, empresario con antecedentes en el Mossad, quien le pide darle un susto a una familia, a unos conocidos, que por una u otra razón habían tenido diferencias con él en el marco personal y en el marco laboral. En una extraordinaria descripción del analista Jesús Escobar Tovar se conoce que para el tejido de esta historia llaman a Isabel Miranda de Wallace, seleccionan a sus víctimas, arman todo el tinglado para echarle la culpa a los Vallarta, a Cassez y sólo les faltaba el canal estelar de la empresa de televisión más grande de este país.
ERA UN FAVOR PARA MARGOLIS
En esa época el peticionario era el principal patrocinador de Televisa gracias a CV Directo; así Televisa, Genaro García Luna y Eduardo Margolis dejaron abierto el camino a esta ignominia. El caso Florence -Vallarta fueron dos que se instrumentaron en esa época, porque la fabricación de culpables era tal que hoy por hoy hay gente inocente en la cárcel acusada de secuestrador o secuestradora, pagando condenas por algo que no cometieron, que en algunos casos ya fallecieron y otros han preferido quedarse callados por miedo, aceptando resignados un destino manifiesto por considerar que debido a su situación socioeconómica, piensan que era lo que les tocaba. La dramática experiencia de la pareja es parte de algo muy grande, es la fabricación de culpables partiendo desde las cabezas de seguridad, dando forma al secuestro que se vuelve un negocio.
En este contexto la voz del activismo de Cárdenas Palomino, el operador por parte de García Luna es el que golpea a Israel Vallarta, el mismo que después hizo tratos con Ricardo Salinas Pliego, dueño de TV AZTECA incorporándose como su jefe de seguridad del corporativo.
Ya en el sexenio de Felipe Calderón, el que fuera Procurador General de la República Renato Sales Heredia le dio continuidad a este caso para entorpecer y para refundir a las víctimas en la cárcel, pero como lo remarca Jesús Escobar Tovar a final de cuentas eran instituciones totalmente perniciosas, corruptas, como actualmente muchas de ellas siguen estando, porque lamentablemente tenemos gente como Gerst Manero en la Fiscalía General de la República.
Con el ex presidente la situación para Israel Vallarta se recrudeció, al surgir un reporte supuestamente más pormenorizado de lo que era la banda de los Zodiaco. Dijeron que operaba desde el 2001 en la Ciudad de México, en el Estado de México, en Morelos, adjudicándose, falsamente, cuando menos 20 casos de secuestro.
Para ese momento ya habían involucrado a toda la familia Vallarta, en ese acto de miseria humana agarraron al tío, primo, hermanos, metiendo a unos incondicionales para que testificaran en su contra. Cuando el asunto alcanzó su punto más alto, García Luna quien era pieza clave durante los gobiernos de Fox y de Calderón, reconoció que el operativo fue creado a petición, dice, de las televisoras, pero al interior de la televisora nadie de la producción estaba enterado salvo Loret de Mola. En suma no era ninguna recreación, sino la fabricación de un delito. A la vista de millones de televidentes estaban fabricando culpables. Y en 2016 los hermanos Juan Carlos y Alejandro Cortés Vallarta obtuvieron su libertad, porque un tribunal resolvió a favor de su apelación contra una sentencia de 33 años, que les dictó un juez, que los acusaron de un secuestro de un señor Ezequiel Elizalde, cuando nada de esto pasó. Absolutamente nada de esto pasó porque fue un casi similar al de Israel Vallarta-Florence Cassez
UNA TRISTE REALIDAD
Esta es la realidad que en muchos casos sigue sucediendo, donde se siguen fabricando culpables porque hay intereses económicos detrás, al igual que aquellos años, organizan todo para responsabilizarte de ilícitos que tú no cometes, pero que sirve para desviar una atención.
En base a información de la periodista Emmanuelle Stills la situación más grave es que hay un nivel de impunidad de más del 90% y nuestras cárceles están llenas. ¿Quiénes están en la cárcel? Los pobres, los que no se pueden defender.
El 42% fue torturado o engañado para autoinculparse. A finales del 2023, de las 233.000 personas privadas de la libertad, el 37.3% no tenía sentencia. 46.9% de los casos, mujeres.
En 2022 se registraron 6.226 carpetas de tortura, pero apenas el 1.31%, 1.31%, 1.31% se judicializó. Entre 2021 y 2023, las carpetas contra adolescentes se dispararon un 42.2%, evidenciando una criminalización temprana de los chavos y chavas de escasos recursos. Además, un 94.8% de los delitos no se resuelven en México.

