Después de meses de incertidumbre y alertas por una sequía histórica, el Sistema Cutzamala finalmente muestra signos de una recuperación robusta. Durante la más reciente sesión del Comité Técnico de Operación de Obras Hidráulicas, se confirmó que las presas que abastecen a gran parte del Valle de México han alcanzado un almacenamiento conjunto de 469.13 millones de metros cúbicos (Mm³), lo que equivale al 59.9% de su capacidad total.
Este dato cobra una relevancia mayúscula al compararlo con la situación de hace exactamente un año. «El año pasado, para estas mismas fechas, contábamos con un almacenamiento prácticamente a la mitad, de 251.85 millones de metros cúbicos», explicó en conferencia Patricia Labrada Montalvo, directora técnica del Organismo de Cuenca Aguas del Valle de México (OCAVM). La diferencia, un aumento de 217.3 Mm³, significa una recuperación hídrica que no se había visto en los últimos dos años.
Este notable incremento es el resultado directo de una temporada de lluvias favorable que ha permitido una recarga sostenida en los tres embalses principales del sistema:
Presa Valle de Bravo (Edomex): Opera al 73.1% de su capacidad, siendo la más recuperada.
Presa El Bosque (Michoacán): Se encuentra al 46.6%.
Presa Villa Victoria (Edomex): Registra un 46.5% de su almacenamiento.
Un alivio que exige responsabilidad
A pesar del optimismo que generan estas cifras, tanto especialistas como autoridades de Conagua han sido enfáticos en su llamado a la cautela. Subrayan que esta recuperación, aunque valiosa, no representa una solución definitiva a la crisis hídrica. El equilibrio del sistema sigue siendo vulnerable a los patrones climáticos y, de manera crucial, al nivel de consumo de la población.
«Este incremento en los niveles de almacenamiento brinda una ocasión valiosa para reforzar prácticas de gestión responsable del agua y fomentar hábitos de consumo más conscientes», reiteró Labrada Montalvo.
Actualmente, el Cutzamala suministra aproximadamente 10,819 litros por segundo al Valle de México, un flujo vital para millones de habitantes en la Ciudad de México y el Estado de México. La recuperación actual asegura el abasto a corto y mediano plazo, pero la sostenibilidad a futuro dependerá de que las lluvias continúen y, sobre todo, de que la ciudadanía asuma un compromiso permanente con el cuidado del agua.

