En medio de una profunda crisis de desapariciones y cediendo a la presión constante de los colectivos de víctimas, Teresa Guadalupe Reyes Sahagún ha presentado su renuncia como titular de la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB), la cual se hará efectiva el próximo 31 de agosto. En respuesta inmediata, la Secretaría de Gobernación (Segob) anunció que la próxima semana iniciará el proceso de consulta pública para encontrar a su sucesor, en un intento por restaurar la confianza en una de las instituciones más sensibles del país.
La crónica de una aalida anunciada
La renuncia de Reyes Sahagún no es una sorpresa. Desde su nombramiento en octubre de 2023, durante la administración de Andrés Manuel López Obrador, su perfil fue duramente criticado por colectivos de madres buscadoras y organizaciones civiles, quienes argumentaban que su experiencia no era la adecuada para un cargo que exige especialización en búsqueda de personas y derechos humanos.
La decisión de dejar el puesto llega, según fuentes, tras meses de diálogo entre las familias de las víctimas y la Secretaría de Gobernación. La principal demanda era su salida, motivada por lo que los colectivos califican como «resultados poco satisfactorios» y una falta de empatía y estrategia efectiva al frente de la CNB. A pesar de haber rechazado previamente las peticiones para dimitir, finalmente se acordó su salida para finales de agosto.
Un relevo urgente y abierto a la sociedad civil
Atendiendo al clamor de las víctimas, la Segob se comprometió a que el proceso de designación será diferente. Cumpliendo con los artículos 51 y 52 de la Ley General en Materia de Desaparición Forzada, la próxima semana se publicarán las bases para una consulta pública dirigida a quienes viven la crisis en carne propia: colectivos de víctimas, personas expertas y organizaciones de la sociedad civil.
La dependencia garantizó «un proceso abierto, transparente y con amplia participación», con el objetivo de que las propuestas de candidaturas realmente fortalezcan la labor de búsqueda y que el nuevo liderazgo esté alineado con las necesidades urgentes de las víctimas en un país que enfrenta la cifra oficial de casi 125,000 personas desaparecidas.
Una gestión marcada por la polémica
Teresa Guadalupe Reyes Sahagún, doctora en Conocimiento y Cultura en América Latina y con una amplia trayectoria en la administración pública —incluyendo la dirección del INEA y un puesto en la Secretaría de Bienestar—, se mantuvo en el cargo durante la transición al gobierno de Claudia Sheinbaum. Sin embargo, su gestión nunca logró consolidar el respaldo de las familias buscadoras.
El desafío para su sucesor será monumental: tomar las riendas de una comisión con la promesa de mayores recursos bajo la nueva administración, pero con la enorme presión de dar resultados inmediatos y de reconstruir los puentes rotos con los colectivos que, día a día, buscan a sus seres queridos en las fosas de México.

