Fotografía: Héctor Manuel Avendaño Ojeda es requerido por una Corte Federal en Columbia por narcotráfico y asociación delictuosa.
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En un movimiento contundente contra las altas esferas del crimen organizado, la Fiscalía General de la República (FGR) concretó la extradición a Estados Unidos de Héctor Manuel Avendaño Ojeda, alias “El Meño”, identificado como un líder dentro de la célula delictiva “Los Avendaño” y un operador financiero y logístico de alto nivel para el Cártel de Sinaloa.

La entrega se realizó en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), donde agentes federales mexicanos pusieron a Avendaño Ojeda en custodia de oficiales estadounidenses designados para su traslado. «El Meño» enfrentará a la justicia en la Corte Federal para el Distrito de Columbia, que lo requiere por los graves delitos de asociación delictuosa y contra la salud.

La caída de “El Meño” pone fin a un largo proceso judicial que inició en 2016, cuando fue capturado por fuerzas federales en Culiacán, Sinaloa. Desde entonces, permanecía recluido en un penal federal mientras se desahogaba el proceso de extradición solicitado por el gobierno norteamericano.

Una red familiar al servicio del Cártel

Según las investigaciones, tanto de México como de Estados Unidos, Héctor Manuel operaba una sofisticada red de narcotráfico junto a sus hermanos, Martín y Sergio. La organización de “Los Avendaño” era un engranaje crucial para el Cártel de Sinaloa, encargándose de coordinar la recepción de grandes cargamentos de cocaína provenientes de intermediarios en Colombia.

Su método consistía en utilizar embarcaciones en aguas internacionales para recibir la droga y posteriormente transferirla a otros miembros del cártel, quienes se encargaban de su distribución por tierra hacia diversos puntos de México y, finalmente, a Estados Unidos.

La influencia de esta familia no se limitaba al trasiego. El Departamento del Tesoro de EE.UU., a través de la OFAC, ya había sancionado en 2011 a los hermanos Avendaño Ojeda, congelando sus activos e identificando empresas fachada en México, como la concesionaria de autos Autos Mini y el Autódromo Culiacán, como parte de una extensa red de lavado de dinero.

Conexiones con la cúpula: «El Mayo» y «Los Chapitos»

La relevancia de «El Meño» se magnifica por sus vínculos directos con las dos facciones más poderosas del Cártel de Sinaloa. Su hermano, Martín Guadencio Avendaño, es señalado como uno de los principales operadores de Ismael “El Mayo” Zambada.

Al mismo tiempo, la familia controla el brazo armado “Fuerzas Especiales Avendaño”, un grupo de sicarios conocido por su violencia y afinidad con la facción liderada por los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán, conocida como “Los Chapitos”. Esta dualidad de lealtades posicionaba a «El Meño» como una pieza fundamental en el complejo entramado de poder del cártel. Su extradición representa un golpe significativo a la estructura logística y financiera de la organización criminal más poderosa de México.


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