En el corazón del pueblo de San Pedro Cuajimalpa, una cancha de fútbol rápido con 35 años de historia se ha convertido en el epicentro de una batalla por el territorio y la identidad. Más de mil jugadores de ligas infantiles, femeniles y varoniles ven amenazado su único espacio deportivo reglamentario por el plan gubernamental de construir un complejo llamado «Utopía», que incluiría alberca, teatro y otros servicios.
El rechazo de los pobladores no es al progreso, insisten, sino a la ubicación. Para ellos, el Deportivo Castillo Ledón es más que una cancha; es un legado donado por sus antepasados y un punto neurálgico para la vida comunitaria, el deporte y hasta para las tradiciones religiosas, como las peregrinaciones anuales a la iglesia local.
«Quedarnos sin futbol sería bastante triste y desagradable», comenta Alexis, entrenador y jugador que ha crecido en esas instalaciones. Su sentir es el eco de cientos de familias que ven en el proyecto una amenaza directa a su modo de vida.
El Fantasma de la Gentrificación y el «Despojo Silencioso»
Más allá de la pérdida del espacio deportivo, la principal preocupación que resuena en las asambleas vecinales es la gentrificación. «Creemos que es un tipo de gentrificación, un espacio que se nos está quitando y que va a tener consecuencias con el pago del predial», explica Jacqueline Martínez, integrante del Concejo del Pueblo Originario.
Los vecinos temen que la nueva infraestructura eleve el valor catastral de la zona, disparando el costo del impuesto predial a niveles impagables para muchos. «Es un despojo silencioso. Al no poder pagar, se ven obligados a vender a inmobiliarias y se desplazan a las orillas», advierte Martínez. Este temor se fundamenta en experiencias de otras Utopías en la ciudad y en la expansión inmobiliaria que, según los propios habitantes, ya «les quitó el sol» con edificios de más de 30 pisos.
Un Proyecto Cuestionado y una Consulta Impugnada
Aunque el gobierno capitalino realizó asambleas y una consulta comunitaria en mayo de 2025 que arrojó una victoria para el «sí» con unos 700 votos contra 550, los opositores la impugnaron. Denuncian que el proceso careció de información clara sobre los impactos urbanos y acusan irregularidades, como la presunta participación de personas no residentes en la alcaldía.
El proceso fue observado por la CNDH y autoridades electorales, quienes validaron su legalidad. Sin embargo, para los inconformes, la consulta no refleja la voluntad del pueblo. «Nos quieren quitar todos los árboles, el jardín (…) No estamos en contra de que se haga la Utopía, pero en otro espacio donde no perjudique al pueblo», reclama Alfredo Gil Segura, presidente de la liga de fútbol local.
Actualmente, la obra está frenada por una suspensión provisional otorgada por el Juzgado Cuarto de Distrito en Materia Administrativa, una victoria legal que da un respiro a la comunidad mientras el litigio continúa.
La Batalla por ser Escuchados
Los pobladores de San Pedro Cuajimalpa insisten en su disposición al diálogo, pero con una condición inamovible: la reubicación del proyecto. Critican que las autoridades ofrezcan servicios que, según ellos, ya existen en la zona o que no son prioritarios. «¿Para qué otra alberca? ¿Para qué lavanderías? Mejor que nos echen el agua», cuestiona Margarita Ramos, abuela de tres jóvenes futbolistas.
La comunidad pide que se escuche su voz y se respeten sus necesidades reales, como la rehabilitación de su deportivo. «Se supone que la jefa de Gobierno, Clara Brugada, y la presidenta Claudia Sheinbaum tienen un discurso de que el pueblo es primero, entonces queremos que ese discurso realmente sea cierto», concluye Jacqueline Martínez. Mientras tanto, en la cancha del Castillo Ledón, una lona resume la lucha: «Rescate del Deportivo. Reubicación de la Utopía».

