Fotografía: Los venden a los cárteles, los desaparecen, asesinan y los queman vivos.
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Con una crítica frontal y sin concesiones, el Subcomandante Marcos, vocero del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), denunció que el Instituto Nacional de Migración (INM) se ha convertido en una copia de las agencias migratorias de Estados Unidos, pero superándolas en «ilegalidad, brutalidad, arbitrariedad y violencia».

A través de un comunicado emitido este martes, el líder zapatista aseguró que México ha implementado un «dispositivo criminal contra la migración» y trazó una cruda comparación entre el trato que reciben las personas en movilidad en ambas naciones.

«El Instituto Nacional de Migración es una réplica (…) de la Border Patrol y el ICE de Estados Unidos, y el racismo en la sociedad no se queda atrás», sentenció Marcos, para inmediatamente añadir una diferenciación brutal: «Claro, con sus diferencias. En USA los golpean, los encarcelan y los deportan. En México los venden a los cárteles postores, los extorsionan, encierran, desaparecen, asesinan y los queman vivos».

En su análisis, el subcomandante sostiene que el criterio para la persecución migratoria no se basa en la legalidad de los documentos, sino en un profundo racismo institucionalizado. «Lo que importa es el color de su piel, su slang, argot, jerga (acá decimos ‘el modo’), su bigote, su ropa holgada», afirmó.

La ironía del poder

Para ilustrar la hipocresía en las políticas migratorias, Marcos evocó la composición del gabinete del expresidente de EE.UU., Donald Trump, señalando que sus puestos clave estaban ocupados por descendientes de migrantes, como Marco Rubio, de origen cubano, o Lori Chavez, de ascendencia mexicana.

«El propio Trump es descendiente de migrantes y su señora esposa es eslovena de nacimiento», recordó, argumentando que si los criterios de origen no sirven para diferenciar, el poder recurre a la criminalización.

El líder rebelde también recordó la invasión militar a territorio zapatista en 1995, cuando, según su relato, los soldados federales gritaban «¡Pinches indios pozoleros!» mientras atacaban a las comunidades. Conectó este hecho con los criterios actuales de perfilamiento, donde ser «bajito, de piel oscura» y no hablar bien español te convierte en un sospechoso.

Finalmente, el Subcomandante Marcos concluyó con una reflexión sobre la estructura del poder, afirmando que más allá del color de piel, la nacionalidad o la identidad, la verdadera diferencia entre las personas es su lugar en la pirámide social: «El lugar en la pirámide», concluyó, es lo que separa a los de arriba de quienes soportan «sobre sus corazones el peso de la riqueza» de los poderosos.


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