Fotografía: El presidente de la Mesa Directiva Gerardo Fernández Noroña confirma que los temas pendientes se abordarán hasta septiembre.
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Se acabaron las prisas en el Senado. El presidente de la Mesa Directiva, Gerardo Fernández Noroña, anunció este martes que no se convocará a otro periodo extraordinario, por lo que todas las reformas pendientes deberán esperar hasta el inicio del Segundo Año de Ejercicio de la LXVI Legislatura, en septiembre próximo.

En el marco de la que, confirmó, fue su última sesión presidiendo el Pleno, Noroña adelantó que la agenda legislativa de alto impacto queda en pausa. «No habrá otro periodo extraordinario», sentenció, cerrando la puerta a la discusión de cualquier otra iniciativa en las próximas semanas.

El senador también abordó su inminente relevo en la presidencia, un proceso para el cual, dijo, su grupo parlamentario aún no define un criterio claro. Sin embargo, adelantó que se perfila una alternancia de género, ya que sus compañeras «insisten» en que sea una mujer quien lo suceda. Si ese es el caso, aseguró: «yo no voy a generar ninguna tensión al interior del grupo».

Una sesión «fuerte» para la despedida

Fernández Noroña anticipó que su última sesión sería «fuerte e importante», centrada en el debate de la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Se adelantó a las críticas de la oposición, desestimando que se busque un «gobierno dictatorial».

«Son patrañas», afirmó. Explicó que la reforma solo busca dar un marco legal transparente a las acciones de seguridad, mismas que requerirán siempre la autorización de una autoridad judicial.

A 7 años del triunfo, advierte riesgos para Morena
Coincidiendo con el séptimo aniversario de la victoria electoral de Andrés Manuel López Obrador en 2018, Noroña reflexionó sobre el estado del movimiento. Calificó aquella noche como un hito «no sólo para nuestro movimiento, sino para el país», y vaticinó que llegará el día en que «los opositores le reconozcan su grandeza» al expresidente.

Mirando al futuro, expresó su plena confianza en que a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo le tocará consolidar el proceso de pacificación del país, respaldada, dijo, por un 80% de apoyo popular.

No obstante, lanzó una advertencia directa hacia su propio partido: el mayor riesgo para Morena no es la oposición, «que no tiene nada», sino sus propias divisiones. «El riesgo que corre Morena es interno, es el sectarismo, la soberbia, la falta de unidad», concluyó, haciendo un llamado a concentrarse en la democratización del país.


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