A Hugo López-Gatell designado representante de México ante la OMS, no se le cuestiona por su formación profesional sino por su actitud e inoperancia frente a la mayor inclemencia médica que ha enfrentado México en las últimas décadas.
Ese es un lastre que incomoda su nombramiento porque la denuncia en su contra representa un caso jurídico presente, e impune contra la negligencia. Basta recordar que en Brasil se abrió la discusión sobre la responsabilidad por genocidio de parte de Bolsonaro derivada de su gestión de la pandemia.
Aquí al paso de los días, la actuación de López Gatell ni siquiera es señalado como un presunto delito, ni siquiera calificado como un acto de irresponsabilidad profesional.
Desafortunadamente la secretaría de salud ha preferido adecuar sus argumentos a políticas de austeridad del presidente que al bienestar de la población.
Es cierto, en ese momento había poco conocimiento del virus, pero dejar las decisiones en manos de una persona generó abrumantes resultados negativos. La primera generación del sars-cov-2 surge en China, golpea al país sin advertencia. Ésta y las características propias del virus son la razón de sus estragos en esta parte.
López-Gatell, fue el encargado principal del Gobierno de México para combatir la pandemia de COVID-19 y el artífice de algunas de las políticas de salud más importantes del país en los últimos años, como la colocación de sellos en todos los alimentos y bebidas que se venden en el país. El nombre de Hugo López-Gatell sonó incluso entre los favoritos para ser candidato a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México. Sin embargo, también fue ampliamente criticado por el desabasto en los medicamentos para niños con cáncer.
López Gatell ha sido acusado de haber presuntamente realizado una mala gestión de la pandemia de coronavirus en México, donde murieron más de 300.000 personas, según cifras oficiales, aunque informes independientes colocan los fallecimientos en más de 800.000.
«Quédate en casa» fue su frase más icónica, aunque después fuera criticado por estar sin cubrebocas en eventos públicos, incluso en la playa.
«La fuerza del presidente es moral». Esta frase lapidó durante algún tiempo la imagen pública del exfuncionario, quien es médico internista y epidemiólogo por la Bloomberg School of Public Health de la Universidad Johns Hopkins.
Si bien el uso del cubrebocas varió en cada país y su relevancia como mecanismo preventivo cambió a lo largo del tiempo, López-Gatell también fue criticado por opinar cosas distintas acerca de la mascarilla…
POLITIZÓ LA PANDEMIA
En junio de 2021, el ex subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, acusó a los padres de niños con cáncer de «politizar» el problema del desabastecimiento de medicamentos y, de ese modo, querer promover, según él, un golpe de Estado contra el Gobierno mexicano.
«No van a votar por mí… porque están muertos», eso fue lo que respondió cuando lo
cuestionaron sobre sus aspiraciones para gobernar la CDMX. Las encuestas internas del partido Morena lo posicionaban como alguien con índices altos de aprobación.
López-Gatell también fue el principal impulsor de que todos los alimentos y bebidas que se vendan en México lleven etiquetas informativas que le permitan al consumidor saber cuántas grasas saturadas y azúcares contienen. De ese modo, dice el ex funcionario, las personas pueden tomar «decisiones saludables e informadas» y, así, contribuir a la baja de enfermedades como la diabetes o la hipertensión.
En fechas recientes se reveló como un duro crítico de los alimentos “chatarra” y eso le valió para ser considerado como un especialista con gran veracidad, pero lejos de la presunta responsabilidad que se le acredita.

