Con el demoledor ataque a las instalaciones nucleares iraníes de Fordow, Natanz e Isfahán, resumido en cuatro palabras —“Estados Unidos bombardea Irán”— Donald Trump llenó al mundo de incertidumbre en cuestión de segundos y abrió la puerta a la acción terrorista de las llamadas “Células durmientes” para actuar contra ciudadanos estadounidenses en su propio país.
El Departamento de Estado, lanzó una alerta mundial a todos sus ciudadanos a que extremen sus precauciones en “cualquier parte del mundo”, de acuerdo con lo corroborado por la televisora NBC News. Después de la acción bélica, el presidente Trump, emitió un mensaje triunfalista donde calificó de “éxito rotundo” el ataque de Estados Unidos contra Irán, pensando que podía significar una rendición.
Pero como no ocurrió con lo planeado, se abrieron otras posibilidades diferentes. Entre ellas la más importante es el cierre del estrecho de Ormuz que ya aprobó el Congreso iranié, que traería como consecuencia la paralización del tráfico del 20 por ciento de crudo y el 15 por ciento de gas natural que cruza por el lugar, con graves daños para China entre otros.
Otra acción es la posibilidad de ser atacadas 18 bases estadounidenses que están al alcance de Irán, destacando principalmente 10 de ellas.
De las primeras conclusiones derivadas del bombardeo se desprende que Irán está preparado para una guerra prolongada, a la que suman las simpatías de varios países dispuestos a dar cabezas nucleares a Irán, entre ellos Rusia.
Por la noche de este domingo Irán comunicó: “No detendremos el enriquecimiento de uranio, pero podemos hacer concesiones”, dando señales de fuerza y firmeza.
Otra variante que ya surgió antes de 24 horas del bombardeo, es que el Presidente Trump haya cambiado su discurso para declarar abiertamente que no se quiere la caída del régimen iraní, sino “un posible apoyo para cambio de régimen”
EN DUDA EL ÉXITO DE TRUMP
De acuerdo con analistas internacionales la propuesta de Trump podría avanzar siempre que se haya comprobado el “éxito rotundo” del que habla el presidente, porque de lo contrario caería en una grave fase de descrédito ante sus adversarios y sobre todo de la ciudadanía de su país, poniendo en riesgo su propia permanencia en la presidencia, tomando en consideración que más del 60 por ciento de su población está contra la guerra.
Hasta ahora no se ha comprobado “la destrucción total” que se presume de manera oficial e incluso se habla que la primera fortaleza nuclear de Fordow enterrado en las montañas ya había sido desalojada de material nuclear con anterioridad.
Hasta ahora no se conocen evidencias concretas de los efectos del bombardeo, lo que podría cambiar su panorama político a corto plazo.
Envuelto en un panorama de semanas difíciles donde flota la amenaza de una Tercera Guerra Mundial, Washington resolvió con ese ataque las dudas sobre su apoyo a la campaña de Israel contra Irán con un bombardeo, ordenado sin la aprobación previa del Congreso.
En este contexto, el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, advirtió que el conflicto puede tener consecuencias «catastróficas» para la humanidad. «La única solución es la paz».
Con estas palabras, el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, condenó el domingo la decisión de EE.UU. de atacar tres instalaciones nucleares en Irán.
El diplomático, además, pidió la desescalada del conflicto en Medio Oriente y advirtió que si se «sale de control» puede tener consecuencias «catastróficas» para la humanidad.
Irán respondió a los ataques con misiles que han golpeado varias zonas de Israel, incluyendo objetivos militares y civiles, lanzando incluso uno de sus más potentes misiles.
REACCIONES MUNDIALES
Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, reaccionó a los hechos calificándolos como una «grave violación» a la Carta de Naciones Unidas, el derecho internacional y el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares. Y agregó Araghchi: «Irán se reserva todas las opciones para defender su soberanía, sus intereses y a su pueblo».
Netanyahu reaccionó al ataque felicitando al mandatario estadounidense y agregó: «El presidente Trump y yo solemos decir: ‘La paz a través de la fuerza’. Primero viene la fuerza, luego la paz».
El presidente Putín en una reunión cumbre en San Petersburgo, expresó su preocupación por el riesgo de una Tercera Guerra Mundial. En otros momento, Rusia ha condenado la «irresponsable decisión de someter el territorio de un Estado soberano a ataques con misiles y bombas, cualesquiera que sean los argumentos que se le presenten», y asegura que el ataque «viola flagrantemente el derecho internacional, la Carta de Naciones Unidas y las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU», declaró el Ministerio de Exteriores ruso en un comunicado.
«Trump, que llegó como un presidente pacificador, ha comenzado una nueva guerra para EEUU», escribió Dimitri Medvédev, vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia en su canal de Telegram, añadiendo que «con este tipo de éxito, Trump no ganará el Premio Nobel de la Paz».
CHINA CONDENA EL BOMBARDEO
China también condenó de forma enérgica el bombardeo estadounidense de las instalaciones nucleares iraníes. Según un comunicado del Ministerio de Exteriores chino publicado en X, «las acciones de Estados Unidos violan gravemente los propósitos y principios de la Carta de la ONU y el derecho internacional, y han exacerbado las tensiones en Medio Oriente».
China hace un llamamiento «a las partes en conflicto, a Israel en particular, para que alcancen un alto el fuego lo antes posible, garanticen la seguridad de los civiles e inicien el diálogo y la negociación», y se muestra dispuesto a colaborar con la comunidad internacional «para aunar esfuerzos y defender la justicia, y trabajar por el restablecimiento de la paz y la estabilidad en Medio Oriente».
Los países árabes fueron los primeros en reaccionar. Arabia Saudita, que mantiene fuertes lazos de seguridad con Estados Unidos y es uno de sus aliados regionales más estrechos, declaró que condena «la violación de la soberanía de Irán y subraya la necesidad de moderación», haciendo un llamamiento a la comunidad internacional para que «redoble sus esfuerzos en estas circunstancias extremadamente delicadas para alcanzar una solución política».
Por su parte, Omán, que ha albergado las recientes conversaciones entre Estados Unidos e Irán, condenó enérgicamente los ataques y pidió una desescalada.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Qatar advirtió de que las actuales «peligrosas tensiones tendrán repercusiones desastrosas a nivel regional e internacional». Dijo que «espera que todas las partes actúen con sensatez y moderación en estos momentos».
Egipto advirtió de «los peligros de que la región se deslice hacia un mayor caos y tensión», subrayando que «las soluciones políticas y las negociaciones diplomáticas, y no una solución militar, son la única salida a la crisis».
Por su parte, el presidente de Líbano, Joseph Aoun, afirmó que «el bombardeo de las instalaciones nucleares iraníes hace temer una escalada de tensiones que amenace la seguridad y la estabilidad de más de una región y país».
Las reacciones también llegaron desde Europa y otras partes del mundo. La jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Kaja Kallas, afirmó que «no se puede permitir a Irán que desarrolle un arma nuclear, ya que sería una amenaza para la seguridad internacional».
Pidió además a todas las partes «dar un paso atrás, regresar a la mesa de negociaciones y evitar una mayor escalada».
El primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer, comentó que el gobierno de Trump adoptó acciones para «aliviar» la amenaza de que Irán se convierta en una potencia nuclear.
«El programa nuclear de Irán constituye una grave amenaza para la seguridad internacional. Jamás se permitirá que Irán desarrolle un arma nuclear», comentó la mañana del domingo en su cuenta de X.
«Instamos a Irán a que regrese a la mesa de negociaciones y alcance una solución diplomática para poner fin a esta crisis», agregó.
REACCIONES EN AMÉRICA LATINA
En América Latina, los mandatarios de Chile, Bolivia, Venezuela y Cuba rechazaron las acciones militares estadounidenses.
Luis Arce, presidente boliviano, y su homólogo cubano, Miguel Díaz-Canel, coincidieron en que la decisión de EE.UU. viola la Carta de la ONU y es una violación al derecho internacional.
Mientras, a juicio de la administración del presidente venezolano Nicolás Maduro, el ataque estadounidense es «un acto de agresión ilegal, injustificable y extremadamente peligroso».
Su homólogo chileno, Gabriel Boric, pidió el respeto del «derecho internacional humanitario».
Y dijo que el poder de EE.UU. no justifica que pueda vulnerar «las reglas que como humanidad nos hemos dado».
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