La mañana de este martes 17 de junio se confirmó la detención de Pablo Edwin Huerta Nuño, “El Flaquito”, identificado como uno de los líderes más importantes del Cártel de los Arellano Félix (CAF). La captura se llevó a cabo en un domicilio del bulevar Fundadores, en Tijuana, Baja California, como resultado de un operativo coordinado por la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), la Guardia Nacional (GN) y la Fiscalía General de la República (FGR).
Según el Registro Nacional de Detenciones, el operativo se ejecutó alrededor de la 1:20 de la madrugada. Fuentes oficiales confirmaron que Huerta Nuño ya fue trasladado a la Ciudad de México para ser puesto a disposición de la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada (FEMDO), donde enfrentará un proceso legal por su presunta participación en el tráfico de drogas, secuestros y homicidios, además de tener una orden de extradición pendiente.
Junto a “El Flaquito” fueron detenidas otras tres personas —dos mujeres y un hombre— durante el cateo, en el cual se aseguraron armas de fuego de uso exclusivo del Ejército, narcóticos, equipo táctico y vehículos. En una primera imagen difundida, se observa a Huerta Nuño sonriente, vistiendo ropa oscura y zapatos morados, momentos antes de ser trasladado en un avión de la Fuerza Aérea Mexicana.
Un historial de fugas y atentados
Conocido por su capacidad para evadir tanto a las autoridades como a sus enemigos, “El Flaquito” se había consolidado como una de las figuras más escurridizas del narcotráfico en la región fronteriza. Su historial está marcado por escapes espectaculares y la supervivencia a feroces ataques armados.
En 2023, logró salvarse de una balacera durante un evento de carreras en Ensenada, donde al menos diez miembros de su escolta fueron asesinados. Anteriormente, en 2019, salió ileso de un intento de ejecución en el estacionamiento de un conocido hotel en Tijuana. Su habilidad para desaparecer tras estos eventos le forjó una reputación de intocable.
El reacomodo de alianzas en la frontera
La figura de “El Flaquito” es clave para entender la reconfiguración de los poderes criminales en Baja California. Aunque era un miembro histórico del Cártel de los Arellano Félix, reportes de inteligencia señalan que había establecido alianzas estratégicas con facciones del Cártel de Sinaloa, específicamente con Ismael Zambada Sicairos, “El Mayito Flaco”, e incluso con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Estas alianzas, que rompían con décadas de rivalidad, lo posicionaron como un generador de violencia clave en la lucha por el control de las rutas de trasiego de droga hacia Estados Unidos. Su captura representa no solo un golpe a la estructura debilitada de los Arellano Félix, sino también una alteración significativa en el complejo mapa del crimen organizado en una de las fronteras más codiciadas del mundo.

