Dos geografías que son pilares en la historia de México, la ciudad de Zacatecas y la localidad de La Antigua en Veracruz, han recibido la máxima protección patrimonial del país al ser declaradas oficialmente como Zonas de Monumentos Históricos. Los decretos, signados por la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, fueron publicados en el Diario Oficial de la Federación el pasado viernes 6 de junio.
La medida, celebrada por la Secretaría de Cultura y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), blinda legalmente cientos de edificaciones construidas entre los siglos XVI y XIX, que fungen como testigos de piedra del devenir de la nación, desde la Conquista hasta la Revolución Mexicana.
Zacatecas, corazón de plata y cuna de la Revolución
Para la capital zacatecana, el decreto protege una superficie de más de 105 hectáreas que abarca 827 inmuebles y elementos urbanos de gran valor. Estas construcciones no solo poseen una arquitectura única labrada por la riqueza de sus minas de plata —descubiertas en 1546—, sino que también fueron escenario de momentos cruciales en la Independencia y la Revolución.
Esta nueva declaratoria federal se suma y complementa el prestigioso reconocimiento que la ciudad ya ostenta como Patrimonio Mundial por la UNESCO desde 1993, y su inclusión en el itinerario cultural del Camino Real de Tierra Adentro, reforzando su estatus como un tesoro histórico de valor universal.
La Antigua, el umbral del México mestizo
En Veracruz, la declaratoria para La Antigua resguarda un polígono de más de 10 hectáreas y siete edificaciones emblemáticas, entre las que destacan la Ermita del Rosario, la llamada «Casa de Cortés» y el antiguo Cabildo.
Este lugar, conocido en la época prehispánica como Huitzilapan (‘río de colibríes’), fue transformado para siempre en 1519 con la llegada de Hernán Cortés. Allí se estableció el primer ayuntamiento y el primer puerto de la naciente Nueva España, convirtiéndose en la puerta de entrada al nuevo mundo y en la cuna del México mestizo.
Ambas declaratorias son el resultado de un esfuerzo coordinado entre el gobierno federal, las administraciones estatales de Zacatecas y Veracruz, y el trabajo técnico de especialistas del INAH. Con estas acciones, se busca no solo la protección legal del patrimonio, sino también impulsar su investigación, conservación y, sobre todo, su disfrute por parte de toda la sociedad mexicana.

