La revisión integral del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) ya tiene un calendario definido. Las delegaciones mexicana y estadounidense acordaron que las negociaciones formales a nivel bilateral comenzarán la semana del 25 de mayo en la capital del país, marcando la recta final hacia la revisión trilateral que culminará el 1 de julio en Washington.
El anuncio se da en el marco de la visita oficial de Jamieson Greer, titular de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), quien sostuvo reuniones estratégicas con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, y los principales líderes del sector empresarial mexicano y estadounidense.
A su salida de Palacio Nacional, tras un encuentro calificado como cordial y constructivo, la mandataria mexicana destacó en sus redes sociales que la relación avanza de manera positiva. Por su parte, Ebrard detalló que durante los próximos días se llevarán a cabo mesas técnicas enfocadas en seguridad económica, colaboración en minerales críticos, fortalecimiento de reglas de origen y resolución de conflictos bilaterales pendientes, como el tema de la propiedad intelectual y el combate a la piratería.
Frente común ante Asia y el reto de los aranceles
Uno de los ejes centrales de esta primera cumbre fue la necesidad de consolidar la integración de las cadenas de suministro en Norteamérica para reducir la dependencia del mercado asiático. La presidenta Sheinbaum coincidió en que endurecer las reglas de origen es beneficioso, ya que incentiva una mayor producción dentro de territorio mexicano.
Sin embargo, el principal obstáculo sobre la mesa son las tarifas impuestas por Washington bajo la Sección 232. Durante sus reuniones de trabajo, Greer escuchó los reclamos directos de los directivos de las industrias acerera y automotriz —sectores golpeados por aranceles del 50% y 25%, respectivamente—. Representantes de empresas como General Motors, Nissan, Ternium y ArcelorMittal expusieron el impacto negativo de estas medidas en la competitividad regional, argumentando que el acero y la manufactura mexicana no representan un problema para el mercado estadounidense, por lo que solicitaron su exención en el marco del tratado.
Gracias por su visita Embajador Greer !!! Buen retorno a Washington , DC. Hoy avanzamos mucho !! pic.twitter.com/i0heueXWSv
— Marcelo Ebrard C. (@m_ebrard) April 20, 2026
Esta postura fue respaldada por las cúpulas empresariales. El Consejo Coordinador Empresarial (CCE), el Consejo Mexicano de Negocios (CMN) y la American Chamber of Commerce of Mexico (AmCham) coincidieron en una exigencia clara: mantener un T-MEC fuerte, ágil y, sobre todo, libre de aranceles.
Oscar del Cueto, presidente de la AmCham, subrayó que para las más de 1,200 empresas estadounidenses con inversión en México, es vital que las conversaciones arrojen certidumbre antes del 1 de julio de 2026, asegurando que un trato preferencial para la región es el mayor incentivo para relocalizar las cadenas de valor y enfrentar la competencia comercial a nivel global.

