The Global Progressive Movement summit concludes in Barcelona, Spain, on april 18, 2026. The event gathers thousands of progressive leaders from over 40 countries, including Spanish Prime Minister Pedro Sanchez, Brazilian President Luiz Inacio Lula da Silva, Palestinian Prime Minister Mohammad Shtayyeh, U.S. Senator Chris Murphy, leader of Italy's Democratic Party Elly Schlein, Minnesota Governor Tim Walz, and Barbados Prime Minister Mia Mottley. During the closing session, leaders discuss promoting multilateralism and social policies to address the rise of conservative movements. (Photo by Lorena Sopena/NurPhoto) (Photo by Lorena Sopena / NurPhoto via AFP)
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El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, anunció este domingo que España planteará formalmente ante la Unión Europea (UE) la ruptura del Acuerdo de Asociación con Israel. La iniciativa, que será presentada este martes durante la reunión de ministros de Asuntos Exteriores del bloque en Bruselas, se fundamenta en las continuas violaciones al derecho internacional y a los derechos humanos perpetradas por el gobierno de Benjamín Netanyahu durante sus campañas bélicas en Gaza, Líbano y su confrontación con Irán.

«Aquel gobierno que viola el derecho internacional y, por tanto, viola los principios y valores de la Unión Europea, no puede ser socio de la UE. Es así de simple, así de sencillo», sentenció Sánchez la mañana de este domingo durante un mitin en Gibraleón (Huelva). El evento marcó el inicio de la precampaña para las elecciones andaluzas del próximo 17 de mayo, donde el mandatario acompañó a la candidata socialista, María Jesús Montero.

El líder del Ejecutivo español recalcó que esta drástica medida diplomática no va dirigida contra la ciudadanía israelí, a la que calificó de «pueblo amigo», sino que busca «pararle los pies a Netanyahu» frente a un conflicto armado que describió como un «inmenso error» con gravísimas repercusiones humanitarias, migratorias y económicas a nivel global.

La contundente réplica de Tel Aviv

La respuesta del gobierno israelí llegó apenas un par de horas después del anuncio y elevó aún más la tensión entre ambos países. A través de la red social X, el ministro de Relaciones Exteriores de Israel, Gideon Saar, publicó un duro mensaje en español en el que rechazó frontalmente la iniciativa y acusó al Ejecutivo español de promover el «antisemitismo».

«No aceptaremos una lectura hipócrita de alguien que tiene una relación con regímenes totalitarios que violan los derechos humanos como la Turquía de [Recep Tayyip] Erdogan o la Venezuela de [Nicolás] Maduro», escribió el canciller israelí en referencia a Sánchez. Saar añadió que España cuenta con un gobierno que «recibe agradecimientos del régimen brutal de Irán y de organizaciones terroristas», aunque puntualizó que su malestar es estrictamente con el «doble rasero» de la administración socialista y no con los ciudadanos españoles.

Esta declaración marca un nuevo pico de tensión en una crisis diplomática sostenida desde el inicio de la ofensiva tras los atentados del 7 de octubre de 2023. La fricción ya había derivado en el retiro mutuo de embajadores, constantes amonestaciones a los encargados de negocios y, recientemente, la prohibición israelí para que diplomáticos españoles accedieran al Centro de Coordinación Cívico-Militar para la supervisión humanitaria en la Franja de Gaza.

El complejo reto de la unanimidad europea

El Acuerdo de Asociación entre la UE e Israel, en vigor desde el año 2000, es el principal marco comercial e institucional entre ambas partes. El documento contiene una cláusula fundamental que supedita la relación bilateral al respeto estricto de los derechos humanos.

A pesar de los argumentos jurídicos y humanitarios, la propuesta española enfrenta un panorama cuesta arriba en Bruselas. La Comisión Europea ha advertido que la suspensión del tratado requiere la unanimidad de los 27 Estados miembros. En junio de 2025, un intento similar impulsado por España y respaldado por Irlanda y Eslovenia chocó con el bloqueo directo de Alemania e Italia.

No obstante, el Gobierno de España confía en que la presión política logre fracturar dicho bloqueo. Esta semana, una Iniciativa Ciudadana Europea bautizada como «Justicia por Palestina» logró certificar el millón de firmas necesario para obligar a la Comisión Europea a estudiar formalmente la anulación del acuerdo, sumando presión social a la ofensiva diplomática que liderará Sánchez este martes.


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