NASA's Artemis II Space Launch System (SLS) rocket and Orion spacecraft are seen at sunrise at Launch Pad 39B at the Kennedy Space Center in Cape Canaveral, Florida on March 24, 2026. NASA on March 19 began returning its towering SLS rocket and Orion spacecraft to its Florida launch pad ahead of a planned flyby of the Moon, after completing necessary repairs. The next launch window opens on April 1. (Photo by Gregg Newton / AFP)
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Por Charlotte Causit / Agencia AFP

Washington, D.C.— Tras más de cinco décadas desde que el programa Apolo concluyó sus misiones lunares, una nueva página en la exploración espacial está a punto de escribirse. Tres hombres y una mujer se encuentran en la fase final de preparación para la esperada misión Artemis II de la NASA, cuyo lanzamiento desde Florida podría ocurrir tan pronto como el 1 de abril.

Aunque esta tripulación no descenderá a la superficie lunar, su objetivo es fundamental: sobrevolarán el satélite natural de la Tierra, emulando la histórica trayectoria que trazó el Apolo 8 en 1968.

El equipo que realizará este viaje de aproximadamente 10 días está conformado por los estadounidenses Reid Wiseman (comandante), Victor Glover y Christina Koch, acompañados por el canadiense Jeremy Hansen. Esta misión romperá barreras históricas, ya que será la primera vez que una mujer, un astronauta afroamericano y un tripulante no estadounidense viajen con destino a la Luna.

El poder del SLS y la mira puesta en Marte

Artemis II también servirá como el primer vuelo con tripulación del Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS, por sus siglas en inglés). Este monumental cohete naranja y blanco de la NASA ha sido diseñado específicamente para realizar múltiples trayectos lunares durante los próximos años. La meta a mediano plazo es establecer una base permanente que funcione como trampolín para la humanidad.

«Estamos volviendo a la Luna porque es el próximo paso en nuestro periplo a Marte», destacó el comandante Reid Wiseman en un pódcast oficial de la agencia.
El programa, bautizado en honor a Artemisa —la diosa griega y hermana gemela de Apolo—, pondrá a prueba tecnologías cruciales para soportar el prolongado y desafiante viaje hacia el planeta rojo.

¿Una nueva carrera espacial?

Mientras Estados Unidos avanza, China avista el 2030 como su año clave para llevar humanos al polo sur lunar, una zona codiciada por su potencial riqueza en recursos naturales. Aunque este escenario evoca la carrera espacial de los años 60 contra la Unión Soviética, los expertos matizan la situación.

Matthew Hersch, profesor de la Universidad de Harvard, explicó a la AFP que aquella rivalidad de la Guerra Fría fue «única y no se repetirá en mucho tiempo», argumentando que hoy en día el programa chino compite más «consigo mismo».

La actual apuesta de Washington cuenta con una inversión sustancialmente menor a la de su época dorada, pero se apoya en un salto tecnológico abismal. «La tecnología de cómputo que soporta a la tripulación de Artemis II sería casi inimaginable para la tripulación del Apolo 8, que fue a la Luna en una nave con la electrónica de una tostadora moderna», comparó Hersch.

Riesgos inminentes y el récord del Apolo 13

A pesar de los avances, viajar a más de 384 mil kilómetros de la Tierra (mil veces más lejos que la Estación Espacial Internacional) en una nave que jamás ha transportado humanos conlleva riesgos críticos.

«No aceptamos nada que no sea perfecto; de lo contrario, estamos aceptando un riesgo mayor», advirtió a la AFP Peggy Whitson, exjefa de astronautas de la NASA. Whitson fue clara al señalar que cualquier falla operativa puede ser fatal.

Para mitigar los peligros, los astronautas realizarán exhaustivos chequeos y maniobras en la órbita baja terrestre antes de encender los motores hacia la cara oculta de la Luna. Durante ese tránsito, las comunicaciones con la Tierra se cortarán temporalmente. Si todo sale acorde al plan, estos cuatro exploradores romperán el récord de distancia establecido por el Apolo 13, convirtiéndose en los seres humanos que más lejos han viajado en la historia.

Retos en el horizonte

El éxito de Artemis II es vital para certificar la seguridad del cohete y la cápsula Orion, pavimentando el camino para que Artemis III logre un alunizaje en 2028. Sin embargo, el programa enfrenta retrasos y sobrecostos, además de depender del sector privado para la creación del módulo de descenso lunar, actualmente en desarrollo por firmas de los magnates Elon Musk y Jeff Bezos.

Pese a los retos logísticos, la NASA mantiene la esperanza de que Artemis II brinde al mundo un momento de asombro y unidad. Así como el Apolo 8 y su icónica fotografía Earthrise trajeron luz al convulso 1968, la actual tripulación tiene la oportunidad de inspirar a una sociedad global marcada por la incertidumbre y la división casi 60 años después.


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