Fotografía: El republicano vincula la anexión de territorio mexicano en el siglo XIX con su nueva estrategia de seguridad hemisférica y control comercial.
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La historia se ha convertido en el nuevo frente de batalla diplomática entre México y Estados Unidos. Tras un inédito comunicado en el que el presidente Donald Trump celebró la invasión estadounidense de 1847 como una «victoria legendaria» y un acto de «divina providencia», la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo respondió con contundencia para marcar los límites de su administración frente a las presiones del vecino del norte.

«Ya saben cuál es mi opinión. No somos Santa Anna, hay que defender la soberanía», sentenció Sheinbaum desde Palacio Nacional este martes 3 de febrero. La frase hace referencia directa a Antonio López de Santa Anna, el mandatario mexicano bajo cuyo gobierno se firmó el Tratado de Guadalupe Hidalgo, sellando la pérdida de más del 55% del territorio nacional.

El «Corolario Trump» y la justificación histórica

La polémica estalló ayer, 2 de febrero de 2026, cuando la Casa Blanca rompió con la tradición diplomática y emitió un comunicado para conmemorar el 178 aniversario del fin de la Guerra México-Estados Unidos. En el texto, Trump no solo enalteció la «captura heroica» de la Ciudad de México en septiembre de 1847, sino que utilizó este episodio bélico para legitimar su actual agenda de seguridad.

«Guiado por nuestra victoria en los campos de batalla de México hace 178 años, no he escatimado esfuerzos para defender nuestra frontera sur contra invasiones (…) y desmantelar las redes narcoterroristas», declaró el republicano.

Trump fue más allá al vincular la expansión territorial del siglo XIX con una renovada política exterior, a la que denominó el «Corolario Trump de la Doctrina Monroe». Bajo esta visión de «América para los americanos», el mandatario estadounidense presumió haber frenado la influencia de China en el Canal de Panamá y haber asegurado acuerdos comerciales estratégicos con Argentina, El Salvador, Ecuador y Guatemala.

La línea roja de México

La respuesta de Sheinbaum llega en un momento de alta tensión. La conmemoración de Trump no es un simple recordatorio histórico, sino que ocurre mientras Washington presiona para catalogar a los cárteles como grupos terroristas y sugiere la posibilidad de operaciones militares unilaterales en suelo mexicano.

Ante esto, la postura de la mandataria mexicana ha sido inamovible: cooperación sí, subordinación no. «Él en varias ocasiones ha insistido en que el ejército de Estados Unidos pueda ingresar a México y nosotros hemos dicho que no de manera muy firme», reiteró Sheinbaum, subrayando que la defensa del territorio es un principio irrenunciable de su gobierno.

Mientras Trump apela al «destino manifiesto» y a la fuerza militar como legado de 1848, el gobierno de Sheinbaum apuesta por una defensa diplomática que evite la confrontación directa, pero que cierre la puerta a cualquier intento de intervencionismo moderno, evocando los fantasmas del pasado para dejar claro que la historia no se repetirá.


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