Fotografía: Laura Itzel Castillo confirma que las comisiones unidas presentarán el proyecto para reformar el artículo 123 constitucional a más tardar la próxima semana. Crédito de la fotografía para YO X LAS 40 HORAS
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La discusión legislativa para reducir la jornada laboral en México ha entrado en una fase crítica. Mientras la presidencia del Senado, encabezada por Laura Itzel Castillo Juárez, confirmó que el dictamen final estará listo para su debate la próxima semana, organizaciones civiles y bancadas de oposición han encendido las alarmas al calificar la propuesta de Morena como un retroceso disfrazado de avance.

En entrevista, la senadora Castillo Juárez informó que las comisiones unidas de Puntos Constitucionales y de Estudios Legislativos se encuentran «afinando los últimos detalles» del proyecto que reformará el apartado A del artículo 123 constitucional. «Esperaría que fuera a más tardar en la próxima semana», señaló, confiada en la ruta trazada por el senador Óscar Cantón Zetina.

La «trampa» de la gradualidad y el descanso Sin embargo, el optimismo oficial contrasta con la lectura técnica del documento. El Frente Nacional por las 40 Horas y la bancada de Movimiento Ciudadano (MC) han denunciado que la iniciativa del Ejecutivo y su partido, Morena, es «regresiva» y precariza aún más las condiciones laborales.

El coordinador de MC, Clemente Castañeda, fue tajante: «Dan gato por liebre. No es una iniciativa que rescata el espíritu de la propuesta; al contrario, es regresiva».

Los puntos más controvertidos del pre-dictamen son:

  • Gradualidad hasta 2030: La reducción a 40 horas no será inmediata. Se iniciará en 2026 manteniendo las actuales 48 horas y bajará apenas dos horas por año, completándose hasta el final de la década.
  • Un solo día de descanso: A diferencia de la exigencia histórica de dos días libres por cada cinco trabajados, la reforma mantiene el esquema de seis días de labor por uno de descanso.
  • Golpe a las horas extra: Actualmente, el tiempo extra se paga triple después de la novena hora semanal; la nueva propuesta extendería este límite hasta la doceava hora, abaratando el costo para el empleador.
  • Jornadas extenuantes: Al eliminar el tope explícito de 8 horas diarias del texto constitucional para flexibilizar la distribución semanal, activistas advierten que se legalizarán turnos de hasta 12 horas diarias sin pago extra.
  • «Uberización» del trabajo El colectivo «Yo por las 40 Horas» advirtió además sobre un cambio sutil pero peligroso en la definición de «patrón» y «jornada de trabajo», lo que podría desconocer relaciones laborales formales y legitimar el pago exclusivo por hora efectiva, vulnerando la estabilidad del empleo bajo un modelo de «uberización».

    «Si se asumen como un movimiento progresista, hay que poner por delante los derechos de las personas y no imponer un esquema de explotación pactado con el charrismo sindical», sentenció Castañeda, quien adelantó que solicitarán un parlamento abierto para escuchar a las voces disidentes antes de cualquier votación.

    Por lo pronto, el reloj legislativo avanza y la próxima semana será decisiva para definir si México tendrá una reforma histórica o lo que la oposición llama un «error histórico».


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