Fotografía: Acusa al Estado de "claudicar a su deber" ante la crisis de acceso a cuidados paliativos. Crédito de la imagen a quien corresponda.
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La Iglesia Católica mexicana expresó su rotundo rechazo a la iniciativa «Ley Trasciende», presentada recientemente en el Senado de la República, la cual busca legalizar, regular y despenalizar la eutanasia en el país.

A través de su influyente editorial dominical Desde la fe, la Arquidiócesis de México calificó la propuesta de «espeluznante» y «una salida fácil», argumentando que se deben «acabar con el dolor, no con el doliente».

La «Ley Trasciende» propone modificar la Ley General de Salud y el Código Penal Federal para permitir que personas mayores de 18 años con enfermedades terminales o crónico-degenerativas puedan solicitar ayuda médica para morir, bajo consentimiento informado.

Sin embargo, la Iglesia sostiene que «argumentar que el bien morir significa dar muerte sin dolor es un error». Para la institución religiosa, «el bien morir es vivir los últimos momentos con todas las atenciones físicas, emocionales y espirituales».

La crisis de los cuidados paliativos

El epicentro de la crítica eclesiástica se centró en la disparidad entre la propuesta de eutanasia y la realidad de los cuidados paliativos en México. El editorial fue enfático al señalar que, según cifras de 2023, solo el 5% de los pacientes terminales en el país tienen acceso a este tipo de atención.

«Querer reducir esos gastos ofreciendo la eutanasia es inhumano, y es símbolo de un Estado claudicante a su deber», sentenció la publicación.

La Arquidiócesis afirmó que la «idea romantizada» de que la eutanasia es una muerte sin dolor es incorrecta, citando testimonios médicos que indican que los pacientes «sí sufren» durante el procedimiento. Argumentaron que los avances científicos en cuidados paliativos han demostrado ser eficaces y reducir la solicitud de eutanasia en países donde se practican.

Argumentos «antropológicos y jurídicos», no de fe

La Iglesia también desestimó el argumento de la separación Iglesia-Estado que, según indica, fundamenta la iniciativa. Desde la fe aseguró que sus argumentos en contra «son antropológicos, médicos, éticos y jurídicos, sin importar la fe de las personas».

Uno de los puntos más criticados por la Arquidiócesis es la presunta idea de que la Constitución solo protege la «vida digna», sugiriendo que una vida con dolor se considera «indigna». La Iglesia calificó esto como un «error mayúsculo» que podría validar «ideologías totalitarias y eugenésicas».

Citando a la Asociación Médica Mundial y al Consejo Europeo, el editorial recordó que el dolor no elimina la dignidad humana.

Finalmente, la Iglesia Católica hizo un llamado a los poderes del Estado a «no irse por la salida fácil» e invertir los recursos necesarios para garantizar que todos los enfermos reciban medicamentos, atención especializada y acompañamiento.

Recordaron que 20 de los 32 estados del país, incluida la Ciudad de México, ya cuentan con Leyes de Voluntad Anticipada (eutanasia pasiva), que permiten a los pacientes rechazar tratamientos médicos en etapas críticas, un mecanismo distinto a la muerte asistida que propone la nueva ley.


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