Fotografía: El titular de la SSPC se reunió en Apatzingán con el gobernador Bedolla y líderes citrícolas.
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Por instrucción directa de la presidenta Claudia Sheinbaum, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, encabezó una reunión de alto nivel en Apatzingán, Michoacán. El objetivo: blindar a los productores de limón y frenar la ola de extorsiones y violencia que culminó con el asesinato del líder citrícola Bernardo Bravo.

En la mesa de trabajo, donde también participaron el secretario de la Defensa, Ricardo Trevilla, y el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, se definieron acciones estratégicas para devolver la paz a la región de Tierra Caliente.

El secretario de Seguridad Pública estatal, Juan Carlos Oseguera Cortés, detalló en entrevista para Quadratín Michoacán los acuerdos clave. Se resolvió incrementar la vigilancia en torno a los seis municipios productores de limón, reforzar los recorridos en los empaques y «continuar trabajando para lograr la detención de los objetivos prioritarios que se establecieron».

Oseguera Cortés confirmó que en la reunión se escucharon las peticiones de los productores para identificar las operaciones a seguir y ajustar las líneas de investigación.

«No quedará impune»: Harfuch

García Harfuch fue enfático al prometer justicia por el crimen que sacudió al sector agrícola. «El homicidio de Bernardo Bravo no quedará impune», declaró el titular de la SSPC, un compromiso que también reiteró en sus redes sociales.

Aseguró que se reforzarán las operaciones conjuntas de inteligencia y patrullaje entre el Ejército, la Guardia Nacional, la Fiscalía estatal y la policía de Michoacán para «detener a quienes amenacen la paz» en la entidad.

La realidad de la extorsión

La visita federal busca restablecer la paz en el Valle de Apatzingán, una región donde la economía depende de la producción de limón y donde grupos como Los Viagras, Los Blancos de Troya y Los Caballeros Templarios han sometido a los agricultores a «cobros de piso».

Irónicamente, y a pesar del clamor público y las denuncias del propio Bravo antes de ser asesinado, la Fiscalía estatal reconoció tener un registro oficial de solo seis denuncias por extorsión en la zona (cuatro en Apatzingán y dos en Buenavista).

Un detalle notable de la reunión de alto nivel, confirmado por el secretario Oseguera a Quadratín, fue la ausencia de la presidenta municipal de Apatzingán, Fanny Arreola Pichardo. Según el funcionario estatal, la decisión de no convocarla provino directamente de la Federación.


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