En una clara señal de la grave situación financiera que atraviesa Petróleos Mexicanos, Grupo México ha decidido poner un freno a sus operaciones. A través de un reporte enviado a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), la compañía informó que su filial, Perforadora México (Pemsa), suspendió los trabajos en cuatro plataformas tipo jack-up (autoelevables) que prestaban servicio a Pemex en estados clave para la producción petrolera.
La justificación de Grupo México fue contundente y revela la profundidad del problema: «En el caso de estas cuatro plataformas, nos resulta mejor tenerlas en paro temporal que trabajando dada la situación de Pemex y el no pago a proveedores». Esta declaración subraya que los costos operativos superan cualquier expectativa de pago a corto plazo por parte de la paraestatal.
El impacto financiero de una deuda insostenible
La medida ya ha cobrado factura a Grupo México. La suspensión de actividades provocó que las ventas de Pemsa se desplomaran un 64% en el segundo trimestre de 2025, mientras que su flujo operativo (EBITDA) se hundió un dramático 89% en comparación con el mismo periodo del año anterior.
El efecto dominó también alcanzó a la división de Infraestructura del conglomerado, cuyas ventas netas cayeron un 11.9%, una baja atribuida directamente a la paralización de las plataformas. A pesar del golpe, directivos de la empresa aseguraron en una llamada con analistas que cuentan con la fortaleza financiera para resistir la situación, esperando una pronta regularización de los pagos.
Una crisis que salpica a todos
El caso de Grupo México no es un hecho aislado, sino el síntoma de una crisis sistémica. La deuda total de Pemex con su red de proveedores y contratistas alcanzó los 22,800 millones de dólares al cierre de junio de 2025. La semana pasada, Grupo Carso, propiedad de Carlos Slim, también reportó adeudos de la petrolera por un monto cercano a los 700 millones de dólares.
Este pasivo masivo se suma a la ya pesada deuda financiera de Pemex, que asciende a 98,800 millones de dólares, y a un panorama operativo complejo, marcado por una caída del 54% en sus equipos de perforación activos en lo que va del año y serios problemas en su sistema de refinación.
Gobierno interviene para evitar el colapso
Ante la creciente presión y el riesgo de una parálisis operativa mayor, el Gobierno de México ha tenido que intervenir. Esta semana, la administración federal anunció la emisión de 12 mil millones de dólares en deuda a través de un instrumento especial conocido como notas precapitalizadas (P-Caps). El objetivo de esta inyección de capital es proporcionar a Pemex la liquidez necesaria para cumplir con sus compromisos más urgentes de amortización de deuda y pagos bancarios, en un intento por contener la crisis y restaurar la confianza entre sus vitales socios comerciales.

