La madrugada del jueves 12 de junio, la Fiscalía General de la República (FGR), en colaboración con la Interpol, detuvo en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) al sacerdote Antonio María Cabrera, un influyente miembro de la congregación de los Legionarios de Cristo.
La detención se efectuó en cumplimiento de una orden de aprehensión girada el pasado 26 de mayo por un juez del municipio de Tlalnepantla, en el Estado de México. El clérigo, quien arribaba al país en un vuelo procedente del extranjero, es requerido por su presunta responsabilidad en el delito de violación agravada en perjuicio de una adolescente.
Según fuentes federales, el carácter de «agravado» del delito se fundamenta en dos factores clave: la víctima era menor de edad al momento de los hechos y el sacerdote se habría valido de la confianza depositada en él para cometer el ilícito. El caso data de hace aproximadamente dos décadas.
Tras su captura, Cabrera fue puesto a disposición de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México para ser trasladado al penal estatal de Barrientos, donde un juez de control definirá su situación jurídica en las próximas horas.
Un perfil ligado al poder y a la polémica
Al momento de su detención, Antonio María Cabrera se desempeñaba como director del Centro Anáhuac de Desarrollo Estratégico en Bioética. Su figura es notable no solo por su rol académico, sino también por su cercanía con el polémico fundador de la congregación, Marcial Maciel, cuya historia de abusos sexuales, duplicidad de vida y manipulación financiera ha manchado a la institución por décadas.
La Legión de Cristo confirma el arresto
A través de un comunicado oficial, los Legionarios de Cristo confirmaron la detención del sacerdote, señalando que tuvieron conocimiento del hecho la noche del 11 de junio. En el documento, la congregación afirma no haber recibido información previa de las autoridades, pero manifiesta su «plena disposición para colaborar con las autoridades civiles para el esclarecimiento de la denuncia».
Finalmente, la institución religiosa reafirmó su compromiso con la justicia, la protección de menores y una cultura de prevención, en un contexto que revive las sombras de su pasado.

