En un ambiente enrarecido por la tragedia y marcado por una inédita presencia militar y policial, la «Ciudad de los Dioses» volvió a recibir visitantes este miércoles. La reapertura de la Zona Arqueológica de Teotihuacán se dio cerca de las 11:16 de la mañana —tres horas después de su horario habitual—, luego de que las autoridades aseguraran el polígono e implementaran nuevos protocolos tras el ataque del pasado lunes, donde un tirador activo asesinó a una turista canadiense, hirió a 13 personas y se quitó la vida.
Para aminorar la molestia por la larga espera, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y la administración del sitio determinaron ofrecer acceso gratuito durante todo el día a las más de 1,500 personas que se dieron cita (un 75% de la afluencia normal para un miércoles), quienes en su mayoría eran turistas extranjeros que aguardaron pacientemente a las afueras de las cinco puertas del complejo.
Blindaje sin precedentes en la zona
La imagen típica de los vendedores de artesanías de obsidiana convivió este miércoles con patrullajes constantes. De acuerdo con el director del INAH, Omar Vázquez, el polígono cuenta ahora con la vigilancia interior de 60 elementos de la Guardia Nacional (armados), 16 policías auxiliares de la CDMX y 69 custodios especializados del Instituto.
En el exterior, más de 150 elementos de diversas corporaciones de los tres niveles de gobierno, apoyados por ocho vehículos de la Guardia Nacional y unidades caninas, mantienen rondines y filtros de seguridad.
#INAHInforma El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) informa que no se redujo el recurso destinado a la seguridad de las zonas arqueológicas y los museos bajo su resguardo en el presupuesto del presente año. pic.twitter.com/5KH9iVmvxJ
— INAH (@INAHmx) April 22, 2026
“Es una combinación de seguridad para ser muy responsables con lo ocurrido en el sitio arqueológico (…) Hay que decir con toda claridad que no existe daño al patrimonio cultural y el acceso a la Pirámide de la Luna (lugar del ataque) no está restringido», puntualizó Vázquez a los medios de comunicación.
Arcos detectores: la nueva normalidad
En las entradas, los uniformados realizaron revisiones visuales a las mochilas de los visitantes, siendo este el único filtro físico inmediato. Sin embargo, el director del INAH adelantó que la próxima semana se concretará la instalación de arcos detectores de metales en las cinco puertas del sitio.
Esta modernización, que cuenta con una inversión de 30 millones de pesos, ya estaba contemplada como parte de las mejoras rumbo a la Copa del Mundo de la FIFA en 2026, pero se acelerará debido a la contingencia. El funcionario también anunció que estas medidas estrictas de revisión con detectores se replicarán en otras zonas de alta afluencia como Chichén Itzá, Monte Albán, Palenque y Tulum.
Entre el morbo y la confianza extranjera
Mientras los comerciantes locales, como Frida Pérez, se mostraron preocupados por el impacto económico del cierre y advirtieron que «hoy los pocos que vengan será por el morbo», los turistas manifestaron sentirse tranquilos ante la sobrevigilancia.
Visitantes de Japón, Vietnam, Holanda, Francia y España decidieron continuar con su recorrido. “Llevo solo dos días en México. Es una desgracia, es algo preocupante, aunque es muy probable que sea un hecho aislado (…) Ir con sentido común, pero sin miedo”, declaró un turista español mientras esperaba para ascender a la Pirámide de la Luna, sitio que, paradójicamente, concentró gran parte del interés de los asistentes tras abrir su escalinata pasado el mediodía.

