Fotografía: Cesaron a funcionarios de la fiscalía los cuales retrasaron la búsqueda por 15 horas y son investigadas por presuntamente extorsionar a la familia de la víctima.
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El feminicidio de Edith Guadalupe Valdés Zaldívar, una joven de 21 años que salió de su casa para acudir a una entrevista de trabajo y fue hallada sin vida en la alcaldía Benito Juárez, no solo evidenció la brutalidad de su agresor, sino también una grave cadena de ineficiencia, omisión y presunta corrupción al interior de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX).

Pese a que los familiares de la víctima rastrearon su ubicación, consiguieron videos a través de un investigador privado y acudieron al Ministerio Público la misma noche de su desaparición con la geolocalización exacta del teléfono de la joven, las autoridades tardaron 15 horas en iniciar el despliegue. La titular de la FGJCDMX, Bertha Alcalde Luján, reconoció públicamente esta negligencia, calificando la dilación como «injustificable» e «indignante».

El caso derivó en la suspensión inmediata de tres servidores públicos: un agente del Ministerio Público y dos Policías de Investigación. Además de haber ignorado la ubicación precisa (Torre Murano, en Avenida Revolución 829), los agentes enfrentan investigaciones de la Unidad de Asuntos Internos por no realizar la inspección correspondiente en su turno y por presuntamente exigir dinero a los padres de Edith bajo la promesa de acelerar la búsqueda, actos condenados también por la jefa de Gobierno, Clara Brugada.

Pruebas contundentes contra el detenido

En el ámbito penal, la Fiscalía confirmó la aprehensión y vinculación de Juan José “N”, vigilante del inmueble, cuya detención se sustentó en pruebas biológicas y periciales sólidas, descartando que se trate de una «fabricación de culpables».

De acuerdo con la cronología de los hechos, Edith Guadalupe ingresó al edificio a las 16:45 horas del pasado 15 de abril. El imputado, quien tenía control total de los accesos y el sistema de circuito cerrado, desconectó deliberadamente las cámaras de vigilancia entre las 16:23 y las 17:44 horas. Fue en esa ventana de tiempo cuando privó de la vida a la joven en el tapanco de la caseta de vigilancia.

Los peritajes revelaron que la causa de muerte fue una herida punzocortante en el tórax provocada con un desarmador hallado en la propia caseta. Además, los investigadores encontraron manchas de sangre en las escaleras, evidencia de que el detenido intentó limpiar la escena del crimen, y pertenencias de la víctima —como su cartera y su bolso— ocultas en la basura y el drenaje del inmueble. El presunto feminicida también presentaba rasguños en el abdomen y manchas hemáticas en su ropa.

El nivel de encubrimiento llegó al grado de que el imputado negó haber visto a la joven cuando, alrededor de las 23:00 horas de ese mismo día, los padres de Edith acudieron desesperados a la puerta del edificio preguntando por ella.

Finalmente, las autoridades mantienen abierta una línea de investigación en coordinación con la Comisión de Trata de Personas para rastrear a la supuesta empresa que citó a Edith a la entrevista, ya que no existen registros corroborados de dicha oferta laboral. Asimismo, la Fiscalía descartó cualquier vínculo del caso con un inquilino del edificio que previamente había sido exhibido en redes por acoso en un elevador, confirmando que este no se encontraba en el inmueble el día del crimen.


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