Fotografía: La Fiscalía ejecutó cateos y aseguró más de 200 soluciones salinas, mientras Cofepris investiga la composición de los cócteles mortales.
Compartir

Lo que prometía ser un tratamiento de revitalización y bienestar se convirtió en una tragedia sanitaria sin precedentes. La aplicación de supuestos «sueros vitaminados» por vía intravenosa ha dejado hasta el momento un saldo de ocho personas fallecidas, dos recuperadas y una más hospitalizada de gravedad en la capital sonorense.

El caso, que ya es investigado como homicidio culposo por responsabilidad y mala praxis médica, mantiene prófugo al especialista tratante, identificado como Jesús Maximiano “N”, de 65 años. De acuerdo con información recabada por espacios como El Sol de Hermosillo y la columnista Marilú Acosta, el fiscal del estado, Gustavo Rómulo Salas, confirmó que ya se emitió una ficha internacional de búsqueda para dar con su paradero.

Los primeros decesos ocurrieron el 31 de marzo, cuando Jesús Almeida Flores y su hijo Sebastián perdieron la vida tras recibir el tratamiento. Ese mismo día, Catalina Figueroa ingresó a terapia intensiva tras ser inyectada en su domicilio. Su hermano, Diego Figueroa, relató la agónica evolución de los síntomas: “Nunca mejoró, seguía con dolor, vómito y decía que le quemaba por dentro”, testimonio que coincide con los expedientes documentados por la periodista Anayeli Tapia para Infobae. Catalina falleció el 2 de abril con daño irreversible en hígado y riñones.

El horror se repitió con otras familias. Zulema Yazmín, madre del joven Zahid Alberto Castro —otra de las víctimas mortales de 22 años—, narró cómo la salud de su hijo colapsó abruptamente: “Se sentía muy mal, mareado… evacuó, pero no era popó, era sangre”, declaró en entrevistas retomadas por informativos como el de Nacho Lozano.

Hipótesis: Sepsis por contaminación bacteriana

A nivel federal, el secretario de Salud, David Kershenobich, advirtió que los análisis mostraron altos niveles de glóbulos blancos en los pacientes, un síntoma claro de sepsis. Explicó, según reportes y placas fotográficas de Omar Flores para El Sol de México, que la principal línea de investigación apunta a una letal contaminación bacteriana derivada de una mala manipulación de las sustancias, las cuales presuntamente también se promocionaban como terapias de «células madre».

Por su parte, el secretario de Salud de Sonora, José Luis Alomía, detalló que aunque la clínica y el médico —quien según el portal Multiestetica.mx se especializaba en obesidad y nutrición egresado de la UAG— contaban con permisos de funcionamiento de la Coesprisson desde 2004, las mezclas eran altamente «personalizadas». El hecho de que varias dosis se prepararan y aplicaran en domicilios particulares ha complicado rastrear el origen exacto de la contaminación.

Las muestras aseguradas ya se encuentran en la Ciudad de México bajo el microscopio de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) y el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición. Paralelamente, la empresa Rubio Pharma se deslindó de los hechos mediante un comunicado oficial, aclarando que la comercialización de «sueros vitaminados» no forma parte de su catálogo autorizado y que la prescripción es responsabilidad exclusiva de los médicos.

Cateos y aseguramientos continúan

Aunque las autoridades sanitarias confirmaron que el brote está contenido tras la clausura de la clínica, los operativos judiciales no cesan. Este 8 de abril, la Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora (FGJES) informó sobre un cateo realizado un día antes en un inmueble de la colonia Centro en Ciudad Obregón.

Con apoyo de la Guardia Nacional y la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), los agentes aseguraron 216 soluciones salinas (178 de ellas ya preparadas para su uso en pacientes), además de medicamentos, jeringas, equipos de venoclisis, libretas de anotaciones y dispositivos telefónicos. Todos estos indicios han sido integrados a la carpeta de investigación mientras continúa la cacería para llevar al responsable ante la justicia.


Compartir

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *