Fotografía: Francisco Zapata Nájera sobrevivió más de 300 horas bajo tierra tras el colapso en El Rosario.
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A dos semanas del colapso en la mina Santa Fe, las labores ininterrumpidas de rescate arrojaron un saldo de contrastes: la extracción exitosa de un trabajador que sobrevivió 14 días bajo tierra y el lamentable hallazgo de uno de sus compañeros sin vida. El operativo, calificado como uno de los más complejos en años recientes, continúa en una carrera contra el tiempo para localizar al último minero atrapado.

El Comando Unificado, coordinado por la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) y la Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC), confirmó que a las 10:36 horas de este miércoles se concretó el rescate de Francisco Zapata Nájera, de 42 años.

Originario de Santiago Papasquiaro, Durango, Zapata fue localizado con vida a 300 metros de profundidad desde la tarde del martes. Tras ser estabilizado por paramédicos en la superficie, fue trasladado en un helicóptero de la Fuerza Aérea Mexicana al Hospital General de Mazatlán para recibir atención especializada por cuadros de deshidratación y desnutrición.

Un rescate calificado como «increíble»

Durante su conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo celebró la noticia del rescate y reconoció la labor de las Fuerzas Armadas y los cuerpos de emergencia.

“Trece días después se encontró a un minero con vida. Es una noticia increíble”, destacó la mandataria, subrayando que desde el 25 de marzo los trabajos no se han detenido. Además, Sheinbaum contrastó este esfuerzo con tragedias del pasado, criticando la actuación de administraciones anteriores en casos como el de Pasta de Conchos.

Recuperación de un cuerpo y un trabajador aún desaparecido

La esperanza generada por el rescate de Zapata Nájera —y el de José Alejandro Cástulo Colín el pasado 30 de marzo— se vio empañada por la confirmación del hallazgo de un tercer trabajador fallecido.

La Fiscalía General del Estado de Sinaloa tomó control de las diligencias para trasladar el cuerpo a la unidad forense, donde se realizarán las pruebas necesarias para su identificación oficial, manteniendo en todo momento comunicación con las familias afectadas.

En el interior del yacimiento, el desafío geológico e hidráulico persiste. Más de 300 elementos, incluyendo buzos especializados del Ejército Mexicano, trabajan en el desalojo de agua y lodo. La instalación de electrobombas ha permitido extraer hasta 9.5 litros por segundo, reduciendo los niveles de inundación para abrir rutas seguras hacia las bóvedas donde se presume podría encontrarse el último trabajador atrapado.

Las autoridades federales y estatales han reiterado que el despliegue humano y técnico, apoyado por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), la Secretaría de Marina (Semar) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE), no se detendrá hasta localizar al cuarto minero.


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