En una tarde de clima perfecto, el silencio de la costa de Florida fue roto por el estruendoso rugido de los cuatro motores RS-25. Este miércoles 1 de abril de 2026, el Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS) de la NASA, el cohete más grande y potente jamás construido, despegó con éxito desde el Centro Espacial Kennedy. A bordo viajan los cuatro astronautas de la misión Artemis II, marcando el inicio formal de un viaje de 10 días que llevará a la humanidad a la órbita de la Luna por primera vez desde la misión Apolo 17 en diciembre de 1972.
La histórica tripulación a bordo de la cápsula Orión está comandada por el estadounidense Reid Wiseman y pilotada por Victor Glover, quien se convierte en el primer astronauta afroamericano en viajar a la Luna. A ellos se suman los especialistas de misión Christina Koch, la primera mujer en realizar esta trayectoria, y el canadiense Jeremy Hansen, el primer tripulante no estadounidense en orbitar el satélite natural.
«Tenemos una hermosa salida de la Luna y nos dirigimos directamente hacia ella», reportó emocionado el comandante Wiseman poco después de que la cápsula se desprendiera con éxito de la etapa central del cohete y entrara en la órbita terrestre, donde la tripulación pasará cerca de 25 horas probando los sistemas vitales antes de encender los motores que los catapultarán hacia el espacio profundo.
Liftoff.
The Artemis II mission launched from @NASAKennedy at 6:35pm ET (2235 UTC), propelling four astronauts on a journey around the Moon.
Artemis II will pave the way for future Moon landings, as well as the next giant leap — astronauts on Mars. pic.twitter.com/ENQA4RTqAc
— NASA (@NASA) April 1, 2026
Tensión previa y éxito rotundo
El despegue, presenciado por unas 400,000 personas congregadas en la «Costa Espacial» y transmitido en vivo a nivel global, no estuvo exento de dramatismo. Momentos antes de la hora programada (18:35 hora local), la cuenta regresiva debió pausarse en el marcador de T-10 minutos. Los ingenieros de la NASA trabajaron contrarreloj para solucionar un problema en el equipo de comunicaciones y estabilizar la lectura de un sensor que reportaba una temperatura anómala en una de las baterías del Sistema de Aborto de Lanzamiento.
Una vez superados los obstáculos, la misión inició su trayecto. La nave, que también transporta a la mascota oficial «Rise» —un peluche diseñado por un estudiante y repleto de mensajes digitales de niños de todo el mundo—, viajará a más de 384,000 kilómetros de la Tierra.
En la etapa cumbre de la expedición, los astronautas sobrevolarán la cara oculta de la Luna a una distancia de entre 6,500 y 9,500 kilómetros, adentrándose más en el espacio que cualquier otro ser humano en la historia. Durante esas horas sin comunicación directa con la Tierra, los cuatro tripulantes utilizarán su visión privilegiada para documentar accidentes geográficos lunares jamás vistos directamente por el ojo humano.
Una carrera espacial con tintes geopolíticos
El programa Artemis, que ha requerido años de desarrollo y una inversión estimada en 93,000 millones de dólares, tiene un objetivo claro: establecer una presencia humana permanente en la Luna a través de bases espaciales a partir de 2028, lo que servirá como ensayo general para futuras misiones tripuladas a Marte.
Sin embargo, el retorno a la Luna también se enmarca en una renovada competencia geopolítica. Con China apuntando a alunizar con astronautas antes de 2030, la administración de Estados Unidos ha presionado para acelerar el programa. A través de la red Truth Social, el presidente estadounidense Donald Trump celebró el lanzamiento con un mensaje contundente: «Estamos ganando en el espacio, en la Tierra y en todos los puntos intermedios… ¡Nadie se nos acerca! Estados Unidos no solo compite, dominamos».
A la espera del arriesgado reingreso a la atmósfera terrestre programado para dentro de 10 días —donde la cápsula Orión soportará temperaturas de hasta 2,700 °C antes de amerizar en el Océano Pacífico—, la tripulación ya ha comenzado sus pruebas de vuelo manual y soporte vital. Hoy, tras una pausa de más de medio siglo, el ser humano vuelve a mirar hacia las estrellas, no solo como observador, sino como navegante.
Fuentes y créditos de la información: Elaborado con reportes y textos de BBC News Mundo, Deutsche Welle (DW), Agence France-Presse (AFP) y sus periodistas Charlotte Causit y Maggy Donaldson, France 24, Nuño Domínguez para El País, Mary Kekatos para ABC7 Los Ángeles, y los periodistas Claudia Arango Holguín y Juan Pablo Álvarez Muñoz para El Colombiano.

