Fotografía: La activista de 37 años fue hallada sin vida tras meses de documentar amenazas, agresiones físicas y el envenenamiento de sus animales.
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El Estado de México es el escenario de una nueva tragedia marcada por la omisión institucional. Anaid Belén García Alfaro —también identificada en redes sociales como Diana Belén—, una rescatista independiente de 37 años, fue hallada sin vida en el municipio de Tultitlán luego de meses de suplicar protección a las autoridades ante el acoso sistemático de sus agresores.

«No quiero ser un número más», fue una de las últimas advertencias que la activista publicó en sus redes sociales, un espacio que transformó en una bitácora pública para documentar el infierno que vivía. Lejos de encontrar apoyo, su caso evidencia un patrón alarmante de impunidad gubernamental frente a la violencia de género y el hostigamiento hacia los defensores de los derechos de los animales.

Crónica de un desenlace evitable

Anaid dedicaba su vida a rehabilitar perros en situación de calle en condiciones de alta vulnerabilidad económica. Su labor altruista incomodó a un grupo de personas a las que identificó como sus vecinos, quienes presuntamente buscaban despojarla de su vivienda.

Lo que comenzó como hostigamiento verbal escaló rápidamente a violencia física y psicológica. La activista denunció que sus agresores rompieron las cerraduras de su casa, la golpearon —llegando a mostrar su rostro lesionado en videos— y, en un acto de extrema crueldad, envenenaron y asesinaron a varios de los perros que ella resguardaba.

Ante el inminente peligro, Anaid acudió a la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM). Desde el 14 de noviembre de 2024, se inició el proceso legal bajo el número de control interno CAJ/CAT/00/CAT/184/119207/24/11 en la Fiscalía Regional de Cuautitlán Izcalli. Sin embargo, las medidas de protección nunca llegaron. Según testimonios de la propia víctima, el Ministerio Público minimizó sus pruebas, y activistas señalan que los agresores alardeaban de tener vínculos con funcionarios públicos locales, lo que habría frenado cualquier acción legal en su contra.

La desaparición y el clamor por justicia

Viviendo en un estado de alerta constante, sin poder salir a trabajar por miedo a ser atacada y pidiendo donaciones para alimentar a sus ocho perros sobrevivientes, el rastro de Anaid se perdió.

Fue vista por última vez el 18 de marzo en las inmediaciones de la colonia Sierra de Guadalupe, en Tultitlán. Al día siguiente, la FGJEM emitió la ficha de búsqueda ODI/CUA/A/1033067/2026. Tras varios días de intensa presión en redes sociales y jornadas de rastreo impulsadas por colectivos animalistas ante la pasividad de las autoridades, el cuerpo de la rescatista fue localizado sin vida el 25 de marzo.

El feminicidio de Anaid Belén ha desatado una ola de indignación nacional. Diversas organizaciones y colectivos defensores de los animales exigen a la Fiscalía mexiquense que se esclarezcan los hechos, se detenga a los autores materiales y se investigue la responsabilidad administrativa de los servidores públicos que, al archivar sus suplicas, la condenaron a muerte. (Con información de reportes locales y la periodista Karla Vázquez).


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