El conflicto entre el Gobierno Federal y la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) ha entrado en una fase crítica. Mientras miles de capitalinos sufren los estragos de los bloqueos en avenidas principales, el choque de posturas se agudiza y suma una advertencia internacional: un posible boicot a la Copa Mundial de la FIFA 2026, a disputarse el próximo mes de junio.
Durante su conferencia matutina de este jueves, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo fue tajante al descartar un encuentro frente a frente con la dirigencia magisterial. La mandataria reveló que su postura deriva de un desplante previo por parte del sindicato.
«La última vez que habíamos acordado un diálogo conmigo, no llegaron; ellos decidieron no llegar», señaló Sheinbaum. Por este motivo, reiteró que la atención a los docentes recae ahora en los secretarios de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, y de Educación Pública, Mario Delgado, asegurando que «el diálogo está abierto y nunca se va a cerrar».
«El presupuesto no da»
Frente a las exigencias centrales de la disidencia —que contemplan un aumento salarial del 100 por ciento y la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007 para eliminar las cuentas individuales (Afores) y regresar a un sistema solidario de pensiones—, la Jefa del Ejecutivo reconoció los límites financieros del Estado.
“Hay temas que el presupuesto público no da para poder cumplir”, admitió. No obstante, defendió los esfuerzos de su movimiento desde 2018 para dignificar al gremio. Destacó el incremento salarial del 10 por ciento otorgado el año pasado, la basificación de un millón de plazas tras frenar la reforma educativa del sexenio de Peña Nieto, y el respaldo a través del Fondo de Pensiones para el Bienestar.
«Si está el diálogo abierto, ¿qué sentido tiene cerrar una calle?», cuestionó la Presidenta, llamando a que el derecho a la manifestación se ejerza de manera pacífica y sin afectar a terceros.
Caos vial y la amenaza mundialista
La respuesta en las calles fue diametralmente opuesta. Las bases de la CNTE rechazaron lo que califican como «mesas dilatorias» con funcionarios que, aseguran, carecen de capacidad resolutiva. En el marco de su paro nacional de 72 horas, cientos de maestros abandonaron momentáneamente su plantón en el Zócalo para desquiciar el centro capitalino.
Los docentes bloquearon cruces estratégicos de Paseo de la Reforma, como Bucareli, la glorieta del Ahuehuete, el Ángel de la Independencia y la Diana Cazadora, provocando caos vehicular y obligando a la suspensión del servicio en las líneas 1 y 7 del Metrobús.
Líderes magisteriales, como Jenny Aracely Pérez (sección 22 de Oaxaca) y Pedro Hernández (sección 9 de la CDMX), acusaron al gobierno de proteger los intereses de las Afores privadas, que manejan billones de pesos de los trabajadores, e insistieron en que la falta de recursos es un argumento falso.
La postura más radical se lanzó frente al Ángel de la Independencia. Los profesores advirtieron que, de no obtener una respuesta favorable que garantice pensiones dignas antes de concluir su paro este viernes, regresarán a sus estados para reorganizarse. Dejaron en claro que están dispuestos a escalar sus movilizaciones, incluyendo el amago de boicotear el Mundial de Futbol si el gobierno se niega a ceder a sus peticiones.

