Fotografía: Ambas naciones buscan fortalecer sus cadenas de suministro y reducir la dependencia de Asia de cara a la Revisión Conjunta del 1 de julio. Imagen todada de @m_ebrard.
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Con el objetivo central de incrementar la producción, proteger el empleo manufacturero y limitar el uso de insumos provenientes de prácticas desleales, los gobiernos de México y Estados Unidos dieron inicio este miércoles 18 de marzo a las negociaciones presenciales para la revisión del T-MEC.

A través de un comunicado conjunto de la Secretaría de Economía (SE) y la Oficina de la Representación Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés), se informó que Marcelo Ebrard Casaubón y el representante estadounidense, Jamieson Greer, instruyeron a sus respectivos equipos técnicos a delinear una hoja de ruta. La meta es identificar entregables clave para la Revisión Conjunta trilateral programada para el próximo 1 de julio.

«Sostuvimos conversaciones con el embajador Jamieson Greer y su equipo para iniciar discusiones respecto a la revisión del T-MEC. Los equipos técnicos estarán trabajando hoy y mañana a lo largo del día», confirmó el secretario Ebrard mediante un mensaje publicado en su cuenta de la red social X.

Cadenas de suministro y el fantasma de los aranceles

Durante estas primeras mesas técnicas, las delegaciones analizaron las brechas actuales en las cadenas de suministro de América del Norte. Las opciones de política pública sobre la mesa buscan garantizar la seguridad económica regional, reducir la dependencia comercial de Asia y mitigar disrupciones globales, como las generadas por el bloqueo en el estrecho de Ormuz en el contexto del conflicto con Irán.

Este arranque diplomático ocurre en un clima de alta tensión e incertidumbre. El futuro del bloque comercial —que concentra casi el 30% del PIB mundial— opera bajo la sombra de la política arancelaria del presidente estadounidense, Donald Trump. El mandatario ha amagado reiteradamente con imponer gravámenes a México y Canadá, vinculando el comercio con el tráfico de fentanilo, y ha sugerido la posibilidad de dejar expirar el acuerdo para forzar negociaciones bilaterales.

México, el motor competitivo de la región

A pesar de los amagos desde la Casa Blanca, el sector financiero nacional confía en la solidez de la integración económica. Entrevistado en el marco de la 89 Convención Bancaria en Cancún, Quintana Roo, Emilio Romano, presidente de la Asociación de Bancos de México (ABM), aseguró que el país saldrá fortalecido de este proceso de revisión.

“México necesita este libre comercio, claramente somos un país destinado al comercio exterior, pero más lo necesitan también nuestros socios comerciales, porque nosotros somos la pieza que les da la capacidad de ser competitivos en su manufactura a nivel mundial”, afirmó Romano, subrayando que la lógica económica debe prevalecer por encima de los cambios de humor políticos.

La interdependencia productiva es innegable: desde 2023, México se consolidó como el principal socio comercial de Estados Unidos. Se calcula que cada hora cruzan la frontera 100 millones de dólares en mercancías, y el 40% de las exportaciones mexicanas hacia territorio estadounidense contienen insumos fabricados en ese mismo país.

A lo largo de 2026, las tres naciones deberán definir si extienden la vigencia del tratado en sus términos actuales hasta 2042, o si se enfrascan en un complejo proceso de renegociación que, de fracasar, derivaría en la expiración del pacto comercial en 2036.


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