La violencia alcanzó nuevamente a quienes defienden el territorio. El periodista, activista y director de Alianza Jaguar A.C., Erik Saracho Aguilar, fue blanco de un intento de homicidio a las afueras de su domicilio, en un hecho que ha encendido las alarmas de las organizaciones civiles y de derechos humanos en la región.
El ataque se registró alrededor de las 6:15 de la mañana, poco después de que Saracho dejara a su hija en el transporte escolar. De acuerdo con los testimonios, al regresar a su casa —la cual cuenta con bardas de seguridad y cámaras de vigilancia— un vehículo sedán rojo se estacionó frente a la propiedad. Un sujeto descendió de la unidad y abrió fuego a quemarropa, apuntando directamente al rostro del activista.
Saracho logró sobrevivir gracias a una rápida reacción: se cubrió la cara con los brazos, recibiendo ahí los impactos de bala. Tras el ataque, logró resguardarse en el interior de su vivienda y activar su botón de pánico, pues desde hace cuatro años es beneficiario del Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas del Gobierno federal.
Omisiones y tardanza en el auxilio
A pesar de contar con esta medida cautelar, colegas y vecinos denunciaron que la respuesta de las autoridades fue deficiente. La Red Periodística de Puerto Vallarta emitió un enérgico comunicado en el que reprueba que las fuerzas de seguridad y los servicios de emergencia tardaran aproximadamente una hora en llegar para auxiliarlo y trasladarlo a un hospital, donde actualmente se reporta estable y a la espera de intervención quirúrgica.
«Esto evidencia la falta de capacidad de respuesta y el abandono en que se encuentran quienes son víctimas de la violencia en la región», señaló la Red, exigiendo a la Fiscalía General del Estado (FGE) de Nayarit y a las autoridades federales una investigación exhaustiva que priorice su labor periodística y ambiental como el móvil principal del atentado. Por su parte, la FGE confirmó que ya investiga el hecho como tentativa de homicidio y ha resguardado el domicilio de la víctima.
➡️“#TodxsSomosErikSaracho”: tras la agresión, ambientalistas se solidarizaron con el activista y anunciaron protestas
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— Azucena Uresti (@azucenau) March 11, 2026
El conflicto de fondo: la voracidad inmobiliaria
La agresión contra Erik Saracho no es un hecho aislado; es el punto más crítico de una larga lista de intimidaciones. Indira Santos, activista y colaboradora cercana, relató ante medios de comunicación que los defensores del territorio en San Pancho enfrentan una guerra legal asimétrica contra desarrolladores inmobiliarios.
Actualmente, Saracho y otros activistas lidian con las consecuencias de oponerse a proyectos como «Punta Paraíso» e «Ysuri Sunset». En represalia por sus denuncias sobre ecocidios, invasión de zonas federales y construcción sobre áreas de desove de tortugas, los ambientalistas han sido demandados, sufren de «ley mordaza» y tienen sus cuentas bancarias congeladas desde hace años.
La tensión escaló en las últimas horas. La noche del martes, Saracho y otros miembros de la comunidad se reunieron para acordar la cancelación de su asistencia a una mesa de trabajo programada para este miércoles con autoridades de Semarnat, Desarrollo Urbano y representantes del complejo residencial Ysuri, argumentando falta de transparencia en la información del proyecto. Apenas unas horas después de esa reunión, los sicarios apretaron el gatillo.
Ante la indignación local, pobladores increparon a las autoridades municipales de Bahía de Banderas, encabezadas por el alcalde Héctor Santana —quien condenó la agresión en un comunicado—, exigiendo que se detenga la entrega de permisos irregulares y cambios de uso de suelo que detonan la violencia contra quienes buscan proteger la riqueza natural de Nayarit.

