Fotografía: Denuncian que la STPS confiesa haber solapado la explotación extrema.
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Lo que en el discurso oficial se presenta como un logro histórico para la clase trabajadora de México, en la realidad ha encendido las alarmas de los defensores de los derechos laborales. La presidenta Claudia Sheinbaum y el titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), Marath Bolaños, anunciaron que este martes se publicará en el Diario Oficial de la Federación (DOF) la reforma constitucional para la reducción de la jornada laboral. Sin embargo, para el colectivo Yo X las 40 Horas, esta modificación es una fachada que institucionaliza la precariedad.

A pesar de que el gobierno federal presume que la reforma cumple el compromiso número 60 de su administración y busca reducir la fatiga laboral, el análisis detallado del proyecto revela una realidad distinta. La legislación establece que, si bien la jornada ordinaria será de 40 horas, se permitirán 12 horas extras dobles y un tope de 4 horas extras triples. En la práctica, esto legaliza una jornada laboral de hasta 56 horas semanales.

STPS: ¿Cómplice de la trata laboral?

El punto más crítico señalado por el movimiento social radica en la justificación misma de la Secretaría del Trabajo. En sus documentos oficiales, la dependencia admite que en el «esquema actual, la jornada laboral se puede extender indefinidamente, reportando jornadas de hasta 96 horas en algunos casos».

Para Yo X las 40 Horas, esta declaración es una confesión de culpabilidad. El colectivo sentenció contundentemente que, con ese argumento, la STPS acepta abiertamente que ha permitido y solapado la trata laboral en el país durante años. «Y con ‘el cambio’ presumen 56 horas. En la mrda estamos», expresaron los activistas, evidenciando la frustración de una fuerza laboral donde el 63.9% ya trabaja por encima de las 40 horas semanales.

020326 Trabajo-Reforma para la implementación de la Semana laboral de 40 horas

Una reducción a cuentagotas

Otro aspecto que ha generado profunda indignación es la gradualidad del proyecto. La anhelada semana de 40 horas no será una realidad inmediata. El calendario oficial de la STPS marca que el 2026 será solo un año de «transición». Las reducciones reales comenzarán hasta 2027 (bajando a 46 horas), seguidas de 44 horas en 2028, 42 horas en 2029, para finalmente alcanzar las 40 horas base en el lejano 2030.

Mientras el gobierno promete que las empresas contarán con un registro electrónico obligatorio para vigilar que no se excedan estos nuevos límites, la base trabajadora, respaldada por colectivos como Yo X las 40 Horas, sostiene que la reforma se quedó corta. Lejos de garantizar un verdadero descanso y alinearse íntegramente a las normas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la modificación legaliza que los empleados sigan entregando la mayor parte de su vida a los centros de trabajo bajo el espejismo del «tiempo extra voluntario».


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