Fotografía: La presidenta enviará este lunes su propuesta al Congreso.
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Desde Comondú, Baja California Sur, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, reafirmó su postura frente a la inminente reforma electoral que será enviada este lunes al Poder Legislativo: los legisladores de representación proporcional, conocidos como plurinominales, ya no serán impuestos por las cúpulas de los partidos, sino que deberán ganarse su lugar a través del voto ciudadano directo.

La propuesta ha generado un sismo político, no solo en la oposición, sino al interior de su propia coalición. Figuras del Partido del Trabajo (PT) y del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), como Yeidckol Polevnsky y Luis Armando Melgar, han manifestado su abierto rechazo a la desaparición de las listas plurinominales, advirtiendo que sus bancadas podrían votar en contra.

Sin embargo, ante el amago de sus aliados, Sheinbaum fue tajante y descartó cualquier negociación al respecto. “Se molestan mucho, pero nosotros hicimos un compromiso con el pueblo, y cuando hacemos compromisos los cumplimos”, sentenció la mandataria durante el evento de entrega de apoyos del Bienestar.

¿Cómo cambia el Congreso con la nueva iniciativa?

En la redacción de Diario Huellas de México desglosamos cómo quedaría estructurado el Poder Legislativo de aprobarse la iniciativa, la cual busca transformar de fondo el modelo de representación y obliga a todo aspirante a salir a las calles a buscar respaldo popular.

La Cámara de Diputados conservará sus 500 curules, pero modificará drásticamente su fórmula de acceso. Los 300 diputados de mayoría relativa seguirán compitiendo y ganando en sus distritos territoriales. El cambio radical viene para los 200 escaños plurinominales, que dejarán de ser listas cerradas de 40 nombres por circunscripción para repartirse de la siguiente manera:

97 espacios para los candidatos que hayan obtenido los mejores segundos lugares en sus distritos, premiando la competitividad.

95 espacios elegidos por votación directa en las cinco circunscripciones, limitando el registro a dos nombres por opción (con paridad de hombre y mujer).

8 espacios exclusivos para mexicanos residentes en el extranjero.

Por su parte, el Senado de la República sufriría una contracción significativa, pasando de 128 a 96 integrantes. Este ajuste se logra eliminando de tajo a los 32 senadores de lista nacional. Bajo el nuevo esquema, la Cámara Alta quedaría compuesta únicamente por 64 senadores de mayoría relativa (dos fórmulas por estado) y 32 de primera minoría (un escaño asignado al partido que quede en segundo lugar en cada entidad).

Al tratarse de una reforma constitucional, el camino legislativo no será sencillo: requerirá mayoría calificada en ambas cámaras y la posterior ratificación de la mitad más uno de los congresos estatales. El debate que arranca esta semana pondrá a prueba la cohesión de la autodenominada Cuarta Transformación y redefinirá las reglas del juego democrático en México.


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