Fotografía: El imperio televisivo del Ajusco cede ante la presión económica.
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El imperio mediático de Ricardo Salinas Pliego vive una de sus sacudidas más severas de las últimas décadas. Este jueves, la Asamblea General Extraordinaria de Accionistas de TV Azteca aprobó llevar a la compañía y a sus empresas subsidiarias a un concurso mercantil voluntario. Se trata de una medida de emergencia, un mecanismo legal diseñado para reorganizar corporativa, operativa y financieramente a una empresa que, ahogada por las deudas y la falta generalizada de liquidez, busca desesperadamente una tregua para evitar el colapso definitivo.

En un comunicado que sacudió los mercados financieros y el ecosistema empresarial del país, Grupo Salinas justificó esta decisión argumentando una suma de infortunios y transformaciones estructurales. La segunda televisora más grande de México admitió estar en aprietos, señalando que en los últimos años la industria de la televisión ha enfrentado «transformaciones profundas», principalmente por la evolución del mundo publicitario y la agresiva irrupción del ecosistema digital.

Sin embargo, el trasfondo de esta decisión abarca mucho más que la competencia con las redes sociales o las plataformas de streaming. La asfixia de TV Azteca tiene nombre, apellido, tribunales neoyorquinos y un largo historial de litigios fiscales con el Estado mexicano.

¿Qué es el concurso mercantil y qué implica para TV Azteca?
Para el grueso de la audiencia, el término «concurso mercantil» suena a la antesala de la desaparición, pero en el terreno corporativo es una red de seguridad. De acuerdo con la Ley de Concursos Mercantiles de México, es una figura diseñada para empresas que ya no pueden cumplir regularmente con sus acreedores.

Como detallan especialistas legales y reportes periodísticos (citados por medios como Sopitas y El Universal a través de la periodista Ana Karen Velázquez), el concurso mercantil no es una quiebra per se, sino el paso previo que busca evitarla. Consta de dos etapas: la conciliación y la quiebra. Actualmente, TV Azteca busca entrar a la primera, un espacio legal donde, bajo la supervisión de un juez, se detiene el cobro agresivo de los acreedores y se reordenan las deudas según la capacidad de pago real de la compañía. Si esta etapa fracasa, el destino irremediable es la quiebra, donde los bienes de la empresa se rematan para saldar los pasivos, un escenario similar al que vivió la aerolínea Interjet en su momento, según documentó Camila Ayala Espinosa para TV Azteca / Expansión.

«El concurso mercantil permite reordenar de manera estructurada y equitativa los pasivos de una empresa», declaró Rafael Rodríguez Sánchez, director general de TV Azteca. El directivo enfatizó que esta es una herramienta de última instancia cuyo objetivo primordial es preservar el valor de la compañía, garantizando que la producción de contenidos y las transmisiones continúen con normalidad a largo plazo.

El peso de las deudas: Del SAT a Wall Street

La solicitud de protección judicial no ocurre en el vacío. Las finanzas de la televisora han sufrido impactos considerables en los últimos años. En su pronunciamiento oficial, la empresa subrayó el desembolso de 3 mil 800 millones de pesos por el pago de licencias de transmisión en 2018. Posteriormente, el azote económico de la pandemia de Covid-19 mermó drásticamente la inversión publicitaria. Resulta paradójico recordar que, durante las etapas más críticas de 2020, el propio Salinas Pliego desplegó desde sus redes sociales y pantallas campañas contra las medidas de distanciamiento social («No más encierro… No más bozal», difundía en diciembre de ese año).

No obstante, el verdadero catalizador de esta crisis es el peso de sus obligaciones fiscales y sus acreedores extranjeros. En enero de 2026, Grupo Salinas llegó a un acuerdo histórico con el Servicio de Administración Tributaria (SAT) para pagar más de 32 mil 132 millones de pesos, poniendo fin a un litigio que duró casi dos décadas. Tras el revés en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) en noviembre pasado, que desechó los últimos amparos de la empresa, Salinas Pliego no tuvo más salida que ceder.

Tal como informaron fuentes gubernamentales y periodistas como Dora Villanueva en La Jornada y Enrique Hernández en Forbes México, el conglomerado realizó un pago inicial a la Tesorería de la Federación por 10 mil 400 millones de pesos, comprometiéndose a saldar el resto en 18 mensualidades de aproximadamente mil 200 millones de pesos. Este brutal desangre de capital, que la propia televisora describió como un «impacto financiero significativo», dejó a las arcas de la compañía con un margen de maniobra casi nulo.

A miles de kilómetros del Ajusco, en Nueva York, se libra otra batalla feroz. Desde 2021, TV Azteca dejó de pagar los intereses de unos bonos emitidos en 2017 por 400 millones de dólares. Hoy, sumando recargos y penalizaciones, los acreedores estadounidenses —entre ellos Cyrus Capital Partners y Contrarian Capital Management— le reclaman cerca de 600 millones de dólares.

De acuerdo con Mathieu Tourliere en la revista Proceso y Michael O’Boyle para Bloomberg, los fondos de inversión intentaron forzar a TV Azteca a un procedimiento de quiebra involuntaria en Estados Unidos en 2023. Ante las tácticas dilatorias de los abogados de Salinas Pliego —quienes incluso consiguieron un polémico amparo en la Ciudad de México para no pagar escudándose en la pandemia—, los acreedores iniciaron un arbitraje internacional contra el Estado mexicano, argumentando violaciones al T-MEC al permitir que tribunales locales favorecieran al magnate. Justo esta semana, el despacho MoloLamken urgió al juez estadounidense Paul Gardephe a dar por terminada la fase de recolección de pruebas y comenzar un juicio sumario, arrinconando aún más a la televisora.

Efecto dominó y el panorama político

El desgaste no es exclusivo de TV Azteca. Apenas ayer, 25 de febrero, Grupo Elektra —otra de las joyas de la corona de Salinas Pliego— reportó a la Bolsa Mexicana de Valores una pérdida neta escandalosa de 19 mil 859 millones de pesos en el último trimestre de 2025. Las pérdidas de Elektra escalaron un 70% respecto al cierre de 2024, provocadas directamente por el impacto de los créditos fiscales cobrados por la autoridad hacendaria, según documentaron portales como SinEmbargo.

Este laberinto financiero está intrínsecamente ligado al tenso clima político que Ricardo Salinas Pliego mantiene con el actual gobierno. Según retrata Elena San José en el diario El País, el empresario ha buscado llevar sus pleitos fiscales al terreno político y de la opinión pública, denunciando ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) un supuesto «acoso sistemático, persecución fiscal, judicial y administrativa» por pensar distinto.

En respuesta, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha negado tajantemente cualquier persecución política, remarcando que se trata únicamente del cumplimiento de las leyes tributarias. Incluso, como recuerda Proceso, la mandataria ha señalado públicamente que los recursos recuperados de estos adeudos están siendo destinados a programas sociales, como la reciente beca Gertrudis Bocanegra. Animal Político subraya que, pese a los discursos de persecución, la resolución de la SCJN dejó sin margen de maniobra al grupo empresarial, obligándolo a acatar la ley.

¿El fin de una era o un renacimiento forzado?

Mientras la solicitud formal de concurso mercantil aterriza en los juzgados en los próximos días, TV Azteca sostiene que sus pantallas no irán a negros. Para la calificadora Moody’s y analistas de El Financiero y Expansión (Ana Luisa Gutiérrez), el mercado interpreta este movimiento como una restricción severa de liquidez innegable.

Pese a los vaticinios fatalistas, voceros del grupo empresarial, como Luciano Pascoe, han desestimado que esta sea una «crisis profunda» de Salinas Pliego, atacando a los «agoreros del caos». Lo cierto es que, bajo la lupa judicial, TV Azteca y el imperio que la rodea enfrentan el reto corporativo más colosal de su historia. «Nadie puede negar que cumplimos con México», argumentó el conglomerado al referir el pago de sus impuestos, pero será la estricta vigilancia de un juez mercantil la que determine si la televisora, que por décadas moldeó la opinión pública de millones de mexicanos, tiene la viabilidad para sobrevivir a sus propias cuentas pendientes.

Fuentes documentales y créditos periodísticos integrados en la investigación: La Jornada (Dora Villanueva), SinEmbargo, TV Azteca / Expansión (Camila Ayala Espinosa / Ana Luisa Gutiérrez), Aristegui Noticias, El Financiero, Bloomberg (Michael O’Boyle), Sopitas, El País (Elena San José), El Universal (Ana Karen Velázquez), Proceso (Mathieu Tourliere), Forbes México (Enrique Hernández) y Animal Político.


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