Fotografía: El sindicato denuncia un rezago histórico frente al salario mínimo y la inflación.
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La estabilidad laboral de la Universidad de Sonora (Unison) entra en una etapa crítica. Este martes se instaló formalmente la mesa de negociación entre la administración universitaria y el Sindicato de Trabajadores y Empleados de la Universidad de Sonora (STEUS), organismo que ha puesto sobre la mesa una demanda histórica: un incremento salarial del 50 por ciento para recuperar el poder adquisitivo perdido en el último lustro.

Alejandro Manzanares Morales, secretario general del sindicato, advirtió que la petición no es un capricho, sino una medida de urgencia ante un escenario económico que ha rebasado los ingresos de la base trabajadora. Según el líder gremial, mientras el salario mínimo en México ha crecido más del 100% en los últimos años, los trabajadores universitarios han estado sujetos a topes salariales anuales del 4%, generando un déficit acumulado cercano al 26%.

El problema de la compresión salarial

Uno de los puntos más alarmantes expuestos por Manzanares es la distorsión del tabulador. Actualmente, cerca de 1,700 trabajadores de la máxima casa de estudios perciben apenas el salario mínimo.

«Si esta tendencia continúa, va a llegar un momento en que el nivel uno va a ganar más que el nivel nueve que tenemos ahorita», explicó el dirigente.

Para evitar este colapso en la jerarquía salarial, el STEUS solicita, además del aumento directo, un ajuste del 12% entre cada nivel del tabulador. Esto busca garantizar que la antigüedad y la especialización sigan reflejándose en el sueldo y no sean absorbidas por el alza del mínimo general.

Prestaciones y «zona de vida xara»

El pliego petitorio, entregado a la rectoría desde enero, incluye otras demandas económicas sustanciales para enfrentar la inflación:

  • Aumento del 30% en la prestación denominada «Zona de Vida Cara».
  • Mejoras en las despensas y aportaciones al fondo de ahorro.
  • Revisión de 39 cláusulas contractuales presuntamente violadas.
  • Modificación de 54 cláusulas para su actualización.
  • La sombra de la huelga

    El reloj ya corre para ambas partes. El sindicato estableció el 20 de marzo como la fecha límite para alcanzar acuerdos satisfactorios. De no lograrse, el emplazamiento a huelga se formalizaría legalmente entre el 17 y 18 de marzo, lo que paralizaría las actividades en la institución.

    «Nosotros somos los menos interesados en que exista huelga, pero es el único recurso legal que tenemos para poder exigir lo que mínimamente nos corresponde», aseguró Manzanares, quien asumió el liderazgo del gremio apenas en diciembre pasado.

    Las negociaciones que inician hoy definirán si la Unison logra desactivar el conflicto o si, una vez más, las banderas rojinegras ondearán en el campus por la crisis de los salarios universitarios.


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