Fotogrrafía: Luis Fernando Mancilla se atrinchera en su cubículo del Bachillerato 1 en protesta por represalias contra su equipo.
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El conflicto postelectoral en el Sindicato Único de Trabajadores de la Universidad de Colima (SUTUC) escaló este miércoles a una protesta crítica. Luis Fernando Mancilla Fuentes, catedrático del Bachillerato Técnico Número 1 y exdirigente estudiantil, inició una huelga de hambre indefinida dentro de su cubículo, denunciando una campaña sistemática de hostigamiento laboral orquestada por las autoridades universitarias.

La protesta surge meses después del polémico proceso de renovación sindical de septiembre de 2025, en el cual Mancilla intentó registrar una planilla opositora para competir contra Luis Enrique Zamorano, quien dirige el gremio desde 2014 y aseguró su permanencia hasta 2030 tras negarse el registro a la oposición.

«Castigar la participación política»

A través de un video difundido en redes sociales, Mancilla expuso que, tras el cierre del proceso electoral, comenzó lo que califica como una «persecución» contra quienes integraron su movimiento.

El académico detalló casos específicos de represalias administrativas que, asegura, no responden a necesidades académicas sino a castigos políticos. Citó el ejemplo de un compañero que fue reubicado unilateralmente, obligándolo a realizar traslados diarios extenuantes entre los municipios de Villa de Álvarez, Ixtlahuacán y Minatitlán, incrementando sus costos y desgaste físico.

Asimismo, denunció que otro colaborador fue sometido a un proceso interno tras haber sido agredido físicamente al finalizar una marcha el pasado 22 de noviembre, pese a que el incidente ocurrió fuera de las instalaciones y del horario laboral, y siendo él la víctima.

«Frente a estos hechos, nos preguntamos: ¿Esta es la universidad que queremos? ¿Una universidad que castiga la participación política, que persigue a sus trabajadores y genera miedo y silencio?», cuestionó Mancilla.

El docente reveló que una funcionaria, identificada como «Maestra Pris», le habría confirmado verbalmente que la reducción de horas y los cambios de adscripción eran «consecuencia de las malas decisiones que han tomado», en referencia directa a su activismo sindical.

Resistencia pacífica y postura oficial

Mancilla Fuentes aclaró que su protesta es un «acto de resistencia ética» y que no bloqueará instalaciones ni afectará las clases en el Bachillerato 1. «Lamento profundamente que este haya sido el último recurso, pero la falta de voluntad para corregir las arbitrariedades no me ha dejado otra opción», sentenció.

Por su parte, la Universidad de Colima emitió un comunicado en respuesta inmediata, asegurando que la integridad física y emocional del trabajador es su «prioridad absoluta». La institución afirmó haber establecido contacto con el inconforme para buscar una solución mediante el diálogo, subrayando que el caso se atiende con «sensibilidad y responsabilidad» dentro del marco normativo.

El desenlace de este conflicto mantiene a la comunidad universitaria a la expectativa, poniendo a prueba la política laboral y democrática de la máxima casa de estudios de Colima.


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