Fotografia: Se retomaría la historia desde la fundación de México-Tenochtitlan hasta la Constitución de 2017.
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Con el objetivo de fortalecer la identidad chilanga y trascender los logotipos gubernamentales que cambian sexenio tras sexenio, el Congreso de la Ciudad de México analiza una propuesta histórica: la creación oficial del escudo y la bandera de la capital del país.

La iniciativa, derivada de un Punto de Acuerdo presentado ante la Comisión Permanente por la diputada Miriam Saldaña Cháirez, del Partido del Trabajo (PT), busca iniciar un proceso plural, institucional y participativo. La legisladora enfatizó que la Ciudad de México, como entidad federativa autónoma, posee los elementos culturales y políticos suficientes para consolidar sus propios símbolos.

Más que un diseño: cohesión social

La propuesta, que ya se encuentra en la cancha de la Comisión de Normatividad, Estudios y Prácticas Parlamentarias para su dictaminación, plantea que estos símbolos no sean una imposición estética, sino un reflejo de la evolución histórica de la urbe.

Saldaña Cháirez argumentó que la identidad visual de la metrópoli debe honrar su linaje, desde la fundación de México-Tenochtitlan en 1325, pasando por la Colonia, la Independencia, la Reforma y la Revolución, hasta llegar a su estatus actual consolidado en la Constitución local de 2017.

«Los símbolos oficiales son fundamentales para la identidad colectiva, la cohesión social y la educación cívica», se lee en el documento, el cual sugiere que este legado institucional servirá para reafirmar el sentido de pertenencia de los millones de habitantes de la capital.

Un llamado a las instituciones

Para que el proyecto tenga sustento histórico y legitimidad, el Congreso ha solicitado la participación activa de tres dependencias clave:

  • Secretaría de Gobierno.
  • Secretaría de Cultura capitalina.
  • Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología, Innovación e Inteligencia Artificial (SECTEI).
  • La iniciativa se alinea con el Acuerdo publicado en la Gaceta Oficial el pasado 31 de diciembre de 2024, el cual establece directrices para impulsar la memoria histórica y la apropiación social de la narrativa de la ciudad. De aprobarse, la CDMX podría unirse a otros estados que ya cuentan con lábaros oficiales reconocidos, reforzando su papel como capital de la República y referente cultural a nivel internacional.


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