Fotografía: Hubo un intercambio de regalos entre ellos la entrega de una lista de capos del narcotráfico ubicados fuera de Colombia.
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Contra todo pronóstico y desafiando los augurios de una ruptura diplomática definitiva, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, protagonizaron este martes un insólito deshielo en la Casa Blanca. Lo que hace apenas unos meses era una relación tóxica, marcada por calificativos de «narcotraficante» y amenazas de intervención militar, se transformó durante dos horas en un diálogo fluido que ambos mandatarios no dudaron en calificar como un éxito.

El encuentro, el primero cara a cara desde el inicio del segundo mandato del republicano, se extendió mucho más allá de los 30 minutos protocolarios previstos, alcanzando casi las dos horas a puerta cerrada en el Despacho Oval. La reunión sirvió para desactivar, al menos en el tono, la bomba de tiempo en la que se había convertido la relación bilateral tras la inclusión de Petro en la «Lista Clinton» y la reciente intervención militar estadounidense en Venezuela que derrocó a Nicolás Maduro el pasado 3 de enero.

Un giro de 180 grados en la retórica

La atmósfera en Washington distó mucho de la hostilidad de meses anteriores. Donald Trump, quien en 2025 llegó a decir que Petro era un «hombre enfermo» y le revocó la visa, apareció ante los medios con una postura radicalmente distinta. «Nos llevamos muy bien, no somos exactamente buenos amigos, pero no me sentí insultado porque no lo conocía del todo. Tuvimos una reunión muy productiva, me pareció fantástica», declaró el mandatario estadounidense, según reportes de CNN en Español y BBC News Mundo.

Por su parte, Gustavo Petro, quien llegó a la cita con una visa especial tras haber perdido la suya, describió el encuentro con un «aire de optimismo». En declaraciones recogidas por El País y Noticias Caracol, el mandatario colombiano aseguró: «Nace un camino donde gente diferente, regímenes diferentes, se pueden encontrar. No hay necesidad de boxear. Fue un encuentro entre diferentes sin humillaciones de ningún tipo».

Narcotráfico: La lista de los «intocables» y el fin de la descertificación

Uno de los puntos álgidos de la agenda fue la lucha contra las drogas, tema que había propiciado la descertificación de Colombia por parte de Washington en septiembre pasado. Según información de EFE y El País, Petro llegó con una estrategia ofensiva: entregó a Trump una lista de grandes capos del narcotráfico que no residen en la selva colombiana, sino en lujos en Dubái, Madrid y Miami. «Sus capos no están en Colombia y hay que perseguirlos», enfatizó Petro, buscando cambiar la narrativa de la persecución al campesinado hacia la inteligencia financiera internacional.

Aunque Trump aseguró escuetamente a la prensa que «llegaron a un acuerdo» sobre el tema y que trabajarán en sanciones conjuntas, no se anunciaron medidas firmadas. Sin embargo, Petro reveló un detalle clave: según su percepción, Trump «no cree en las sanciones», lo que podría abrir la puerta a que Colombia salga de las listas negras del Departamento del Tesoro en el futuro cercano.

Venezuela y la energía como moneda de cambio

La sombra de la reciente operación militar en Venezuela planeó sobre la Oficina Oval. Con Nicolás Maduro fuera del poder, la conversación giró hacia la reactivación económica del país vecino. Petro propuso a la estatal colombiana Ecopetrol como eje para la recuperación energética venezolana y sugirió que Colombia podría proveer energía eléctrica en cuestión de días. Trump, flanqueado por «halcones» como el secretario de Estado Marco Rubio y el vicepresidente J.D. Vance, se mostró receptivo a que Colombia colabore en la estabilización, confirmando que «quieren que lo haga y lo haremos».

El color de la jornada: De ‘MAGA’ a ‘AMÉRICAS’

La tensión política dio paso a momentos de curiosa camaradería que inundaron las redes sociales. La delegación colombiana llevó regalos autóctonos: un vestido de diseñadora indígena para Melania Trump y café y chocolates de familias que sustituyeron cultivos de coca. Trump respondió con su clásico estilo de showman: regaló a Petro una foto de ambos dándose la mano con la inscripción manuscrita «Gustavo. Un gran honor. Amo Colombia», y una copia firmada de su libro The Art of the Deal con la frase «Eres genial».

Quizás el momento más irónico, reseñado por Animal Político y medios locales, fue la entrega de una gorra roja con el lema «MAGA» (Make America Great Again). Lejos de ofenderse, Petro bromeó en su cuenta de X diciendo que le propuso a Trump un cambio de moda: «Ponerle una ‘S’ al final de América. Parece que le gustó. Américas».

Conclusión: Tregua frágil pero necesaria

Si bien no hubo anuncios de inversiones millonarias ni tratados firmados, el valor de la reunión radica en la distensión. Como señaló el senador republicano de origen colombiano Bernie Moreno, presente en la cita, este podría ser el primer paso para que Colombia vuelva a ser el «gran aliado estratégico». Mientras en Bogotá cientos de simpatizantes marchaban en apoyo a su presidente, en Washington quedaba claro que, por pragmatismo o necesidad mutua, los dos polos opuestos del continente han decidido, por ahora, guardar los guantes de boxeo.

Créditos de información y reportería: Esta nota fue elaborada con información y reportes de: Santiago Vanegas (BBC News Mundo), Sebastián Jiménez Valencia, Uriel Blanco y Gonzalo Zegarra (CNN en Español), German Padinger, J. Jesús Esquivel (Proceso), AFP, Animal Político, Annie Correal y Jorge Valencia (The New York Times), Macarena Vidal Liy, María Martín y Diego Stacey (El País), EFE y N+ Univisión.


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