En una maniobra calculada para capitalizar la debilidad política del régimen castrista y la precariedad que asfixia a sus habitantes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este jueves una orden ejecutiva declarando una «emergencia nacional» respecto a Cuba. La medida busca cerrar definitivamente la llave energética de la isla, amenazando con imponer aranceles comerciales a cualquier país que suministre petróleo, directa o indirectamente, a La Habana.
Con el suministro venezolano colapsado tras la reciente operación militar estadounidense y la captura de Nicolás Maduro, Washington ha identificado el momento exacto para aumentar la presión. La retórica de la Casa Blanca ha pasado de las sanciones políticas a un pronóstico de colapso total.
«Cuba es una nación fallecida»
En una entrevista concedida tras el anuncio, Trump no ocultó su diagnóstico sobre la situación terminal que, a su juicio, enfrenta la isla. Lejos de la diplomacia, el republicano utilizó términos contundentes para describir el futuro inmediato del país caribeño.
«Cuba es una nación fallecida, y hay que sentirse mal por Cuba, han tratado a la gente muy mal», declaró Trump.
El mandatario hizo énfasis en el exilio histórico, señalando: «Tenemos a muchos cubanos-americanos que realmente fueron tratados muy mal, y probablemente les gustaría volver». Al ser cuestionado sobre si su intención era provocar el colapso, Trump negó estar buscándolo activamente, pero fue lapidario en su predicción:
«No, no lo estoy intentando, pero parece que es algo que no va a poder sobrevivir; creo que Cuba no va a poder sobrevivir».
| ÚLTIMA HORA: El presidente Trump dice que es probable que la tiranía de Cuba CAIGA PRONTO después de su orden ejecutiva de emergencia “Cuba es una nación fallida…Creo que Cuba NO podrá sobrevivir." ¡Estamos RECUPERANDO el Hemisferio Occidental con Trump y Marco Rubio! pic.twitter.com/VfucZ97Mbi
— Eduardo Menoni (@eduardomenoni) January 30, 2026
El petróleo: el objetivo estratégico
La orden ejecutiva faculta a los Secretarios de Estado y de Comercio para implementar un sistema de aranceles punitivos. Según el documento oficial de la Casa Blanca, esta acción responde a que Cuba soporta a «adversarios en el hemisferio occidental» y sirve de plataforma para la inteligencia de Rusia y grupos como Hezbolá.
Analistas citados por BBC News Mundo interpretan esto como una «vuelta de tuerca» para precipitar la caída del gobierno comunista aprovechando la crisis humanitaria existente. El diario El País destaca que la medida golpea «donde más duele»: en el suministro energético, vital para una población que ya enfrenta largas filas para conseguir gasolina y constantes apagones. Según estimaciones del Financial Times, las reservas de crudo de la isla podrían agotarse en un lapso de 15 a 20 días.
Presión directa sobre México
La nueva normativa coloca a México en una encrucijada diplomática. Tras el cese de envíos desde Venezuela, México se convirtió en el principal proveedor de crudo de Cuba, enviando cerca de 17,200 barriles diarios en los primeros meses de 2025, de acuerdo con cifras de Pemex citadas por CNN.
Aunque la presidenta Claudia Sheinbaum aseguró tras su llamada con Trump que el tema de Cuba no fue abordado directamente, la amenaza arancelaria pende sobre la relación bilateral. Sheinbaum ha defendido los envíos como una «decisión soberana» y humanitaria; no obstante, reportes de Los Angeles Times señalan ambigüedad en la postura mexicana, indicando que Pemex habría pausado temporalmente los envíos a principios de enero, coincidiendo con la creciente presión de Washington.
Mientras el Secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó ante el Senado que Estados Unidos «no trata de forzar un cambio de régimen directamente», la estrategia descrita por los medios internacionales sugiere que, al cortar el flujo de petróleo de aliados como México, Washington apuesta a que el régimen se extinga por agotamiento de recursos.

