En medio de contradicciones entre versiones diplomáticas y análisis técnicos, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo reafirmó este martes que el exatleta olímpico y presunto líder criminal, Ryan Wedding, se entregó voluntariamente a la embajada de Estados Unidos en México. La mandataria descartó tajantemente que agentes estadounidenses, como el FBI, hayan realizado operativos en territorio nacional y desestimó los reportes que señalan el uso de Inteligencia Artificial (IA) en las pruebas presentadas por su gobierno.
Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, Sheinbaum respondió a la polémica surgida tras las declaraciones de Kash Patel, director del FBI, y de la defensa de Wedding, quienes sugirieron una captura coordinada o una detención directa.
“No tenemos por qué dudar ni del embajador ni de lo que nos dijeron aquí en México (…) Nosotros decimos la verdad siempre”, sentenció la titular del Ejecutivo, basándose en los informes oficiales entregados por el embajador estadounidense, Ronald Johnson.
La controversia de la foto y la IA
El punto más álgido del debate se centra en una fotografía mostrada por la presidenta el lunes, donde supuestamente aparece Wedding anunciando su entrega. Medios internacionales como CBC News y Wired en Español, en un artículo firmado por Fernando González, analizaron la imagen y concluyeron que se trata de un deepfake o una creación con IA.
Según el análisis citado por Wired, la imagen presenta errores típicos de generación artificial, como distorsiones en la gorra del sujeto y una fachada de la embajada que no coincide con la realidad arquitectónica del edificio en Paseo de la Reforma. Además, CBC News reportó que la cuenta de Instagram de origen (@bossryanw) es operada desde Bolivia y ha cambiado de nombre múltiples veces.
Ante estos cuestionamientos, Sheinbaum argumentó que las plataformas sociales tienen políticas estrictas de etiquetado:
“Toda red social tiene una política que cuando hay una fotografía o información con IA, tiene que tener las letras IA o AI (…) En este caso no tiene ningún indicativo”, defendió la mandataria, insistiendo en la validez de la «entrega voluntaria».
Soberanía ante el FBI
La presidenta aprovechó para aclarar la situación de seguridad nacional. Aunque reconoció que las autoridades mexicanas estaban tras la pista del canadiense —acusado de traficar toneladas de cocaína de Colombia a Norteamérica—, negó cualquier incursión operativa extranjera.
Esto contrasta con lo dicho por Anthony Colombo, abogado de Wedding, quien declaró desde California que su cliente “fue arrestado, no se entregó”, y con la postura de la fiscal general de EE. UU., Pam Bondi, quien atribuyó la captura al liderazgo estadounidense.
Sin embargo, Sheinbaum se mantuvo firme en la versión institucional: “La Ley de Seguridad Nacional establece claramente que todo agente de Estados Unidos en México tiene que entregar un informe, y no tenemos conocimiento de que hayan hecho algo distinto”, concluyó, citando reportes de EFE y fuentes de Presidencia.

