Fotografía: En la misiva, Trump cuestiona la soberanía danesa sobre la isla ártica argumentando la inexistencia de "documentos escritos".
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En una escalada diplomática sin precedentes que ha sacudido los cimientos de la alianza transatlántica, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, vinculó directamente su agresiva campaña para adquirir Groenlandia con el rechazo a su candidatura al Premio Nobel de la Paz. En una comunicación dirigida al primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre, y filtrada este lunes, el mandatario estadounidense advirtió que ya no se siente «obligado a pensar únicamente en la paz».

El mensaje, cuya autenticidad fue confirmada por la oficina del primer ministro noruego a la agencia AFP y al diario VG, revela la frustración de Trump tras no recibir el galardón en 2025, el cual fue otorgado a la líder opositora venezolana María Corina Machado.

«No hay documentos escritos»

Según los textos difundidos inicialmente por la cadena PBS y corroborados por The New York Times, Trump argumentó en su misiva: «Teniendo en cuenta que su país decidió no darme el Premio Nobel de la Paz por haber detenido ocho guerras o MÁS, ya no me siento obligado a pensar únicamente en la paz, aunque siempre será predominante, sino que ahora puedo pensar en lo que es bueno y apropiado para los Estados Unidos de América».

El punto más crítico del intercambio se centra en las ambiciones territoriales sobre Groenlandia, territorio autónomo de Dinamarca. Desafiando el derecho internacional y los acuerdos vigentes, Trump cuestionó la soberanía danesa: «Dinamarca no puede proteger esa tierra de Rusia o China, y, de todos modos, ¿por qué tiene ‘derecho de propiedad’? No hay documentos escritos. (…) El mundo no estará seguro a menos que tengamos el control completo y total de Groenlandia».

El argumento del republicano se basa en que la presencia danesa se debe solo a que «un barco llegó allí hace cientos de años», comparándolo con las expediciones estadounidenses, ignorando la incorporación formal de la isla a Dinamarca en 1953 y su estatus actual.

Reacciones en cadena y amenazas arancelarias

El mensaje a Støre se produjo como respuesta a una comunicación conjunta del líder noruego y el presidente finlandés, Alexander Stubb, quienes intentaban disuadir a Washington de imponer nuevos aranceles. Trump, lejos de desescalar, intensificó la amenaza: gravar con un 10% las importaciones de ocho países europeos —incluidos Noruega, Reino Unido, Francia y Alemania— a partir del 1 de febrero si se oponen a sus planes sobre el Ártico.

La reacción en Europa ha sido inmediata. La Unión Europea anunció una cumbre de emergencia para este jueves con el fin de «sopesar su contestación», mientras líderes de Alemania y Francia denunciaron las tarifas como un «chantaje». Por su parte, el primer ministro británico, Keir Starmer, calificó la amenaza arancelaria como «completamente errónea» e hizo un llamado al pragmatismo para evitar una guerra comercial, según reportes de AP.

En Nuuk, capital de Groenlandia, la población salió a las calles el fin de semana con consignas antiestadounidenses. «No nos dejaremos presionar», aseguró el primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, en Facebook, reafirmando su alineación con Dinamarca y la OTAN.

El factor Nobel y la seguridad colectiva

El primer ministro noruego reiteró públicamente que el Comité Nobel es un órgano independiente del gobierno, una distinción que Trump parece ignorar deliberadamente. A pesar de que María Corina Machado entregó simbólicamente su medalla a Trump en la Casa Blanca la semana pasada —un gesto que el Instituto Nobel Noruego aclaró que no transfiere el título oficial—, el resentimiento del mandatario estadounidense persiste.

Mientras tanto, en el Foro Económico Mundial en Davos, el secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, intentó contener los daños, declarando a la AFP que vincular el Nobel con la compra de Groenlandia es una «completa falacia».

Sin embargo, sobre el terreno, la tensión militar aumenta. El Comando de Defensa Aeroespacial de América del Norte (NORAD) anunció la llegada de aviones a la base de Pituffik en Groenlandia para actividades «planificadas», mientras el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, se reunió con funcionarios daneses para discutir la «seguridad colectiva» en el Ártico, intentando mantener la cohesión de la alianza en medio de la tormenta política desatada por Washington.


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