Fotografía: La planta elimina el segundo turno tras el desplome en ventas de la Blazer y Equinox EV.
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La industria automotriz enfrenta un momento crítico en el norte de México. General Motors (GM) confirmó el despido de 1,900 trabajadores en su complejo de Ramos Arizpe, una medida que responde directamente al desplome en la demanda de vehículos eléctricos en Estados Unidos y a la eliminación de los incentivos fiscales en dicho país.

La reestructuración, efectiva desde esta semana, implica la cancelación del segundo turno laboral. De acuerdo con fuentes del sector, modelos clave fabricados en esta planta, como la Chevrolet Equinox EV y la Blazer EV, registraron caídas en ventas superiores al 70% en el último trimestre de 2025, obligando a la armadora a ajustar su capacidad instalada.

El factor político: de Biden a Trump La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo explicó que este ajuste no refleja una pérdida de competitividad de México, sino un cambio en la política industrial de Washington. Durante la administración de Joe Biden, se otorgaron subsidios de hasta 7,500 dólares para la compra de autos eléctricos, incentivos que han desaparecido o modificado drásticamente ante el cambio de gobierno y las políticas de Donald Trump.

«Al quitarse estos incentivos del vehículo eléctrico, ellos tienen que cambiar su orientación en la producción… sigue habiendo inversiones, pero hay cambios en las cadenas de producción», señaló la mandataria, quien aseguró mantener coordinación con el gobernador Manolo Jiménez para mitigar el impacto.

Inversión millonaria se mantiene

El recorte laboral generó confusión al producirse pocos días después de que GM anunciara una inversión de 1,000 millones de dólares en México para el periodo 2026-2027. La compañía ha reiterado que dicho capital sigue firme y se enfocará en fortalecer la manufactura local, aunque los analistas prevén un posible retorno al énfasis en vehículos de combustión interna para adaptarse al mercado.

Plan de contingencia y el fantasma de la IA

Ante la crisis, el gobernador de Coahuila, Manolo Jiménez, descartó una «cascada de despidos» inmediata, aunque reconoció la gravedad de la situación. El mandatario informó sobre una estrategia de enroque laboral: existen 2,000 vacantes disponibles en el sector automotriz del sureste y 700 más en la construcción, donde se busca reubicar a los afectados.

Sin embargo, Tereso Medina Ramírez, líder de la CTM en Coahuila, se mostró cauteloso. Advirtió que por cada empleo directo perdido en la armadora, podrían afectarse hasta seis puestos en la cadena de proveedores. Además, señaló un reto estructural mayor:

«La industria automotriz cada día se desempeña a través de robots e inteligencia artificial, lo que nos obliga a los sindicatos a pensar cómo proteger las plazas de trabajo», declaró el líder sindical.

Apoyos y contexto regional

Mientras se procesan las liquidaciones conforme a la ley, autoridades locales indicaron que el 30% de los despedidos reside en Ramos Arizpe. Paralelamente, en una visión más amplia de la economía estatal, Sheinbaum y Jiménez trabajan en la reactivación de la región Centro, esperando la resolución de la quiebra de Altos Hornos de México (AHMSA) y nuevos proyectos de energía en la zona de «La Muralla», vitales para diversificar la economía más allá del sector automotriz.


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