El sonido del metal retorciéndose y los gritos de auxilio rompieron la calma de la mañana postnavideña en el Istmo de Tehuantepec. Lo que debía ser un viaje de rutina conectando el Océano Pacífico con el Golfo de México a través de la renovada Línea Z del Tren Interoceánico, terminó en una de las peores tragedias ferroviarias recientes en el país. A las 9:28 horas de este domingo, en el tramo entre Nizanda y Chivela, la segunda locomotora del convoy perdió el rumbo, arrastrando consigo la vida de 13 personas y dejando una estela de más de un centenar de heridos.
El accidente, documentado visualmente por fotoperiodistas de agencias como Reuters y EFE, no solo ha sacudido a las familias de las víctimas, sino que ha puesto bajo la lupa la operación del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CIIT). Mientras los peritos de la Fiscalía General de la República (FGR) peinan la zona del desastre y analizan la caja negra —conocida técnicamente como «Pulser»—, las historias de quienes lograron salir de los vagones colgados en el barranco comienzan a emerger, revelando segundos de terror y un instinto de supervivencia inquebrantable.
«No se sintió un golpe, solo se fue de lado»
Para Katherine Vásquez, una estudiante de psicología de 21 años, el 28 de diciembre ya no será una fecha más en el calendario. Sus recuerdos del accidente son fragmentados, «cápsulas en la memoria». Viajaba desde la estación de Ixtepec con destino a Chivela, donde su padre la esperaba. Iba distraída, transfiriendo datos a un celular nuevo, cuando la física del tren cambió drásticamente.
Según narró la sobreviviente, el accidente no fue un impacto seco, sino una fuerza centrífuga que venció la estabilidad del convoy. «Sentí que dio el jalón y le ganó el peso. Era una curva muy cerrada, casi en U. Siento que la tomó con mucha velocidad», relató Vásquez. Su percepción coincide con los murmullos previos de las anfitrionas del tren, a quienes Katherine recuerda haber escuchado comentar con temor sobre la rapidez del viaje, que incluso provocaba la caída de maletas antes del siniestro.
Subieron con la ilusión de hacer un viaje inolvidable no para morir. El descarrilamiento del Tren Interoceánico en Oaxaca es la fatal evidencia de la corrupción de @lopezobrador_ y su continuidad con @Claudiashein ya basta!!! ¿Cuántos muertos más? pic.twitter.com/Pj9LvefJlv
— (Kizmar) (@antonioaranda_) December 29, 2025
El vagón donde viajaba Katherine fue el más afectado: cayó aproximadamente 6,5 metros hacia un barranco, una escena captada con crudeza por el lente de José de Jesús Cortés para Reuters, cuyas imágenes muestran la magnitud del desnivel donde quedó el convoy. «Perdí todo porque el instinto fue aventar mis cosas y me prensé de la parte del portabultos. Recuerdo, entre flashes, que dio muchas vueltas», narró la joven. Al detenerse el movimiento, el caos se apoderó del interior. Una persona cayó sobre su pierna, provocándole una lesión en la rodilla. A su alrededor, la escena era dantesca: gente con las manos rotas pidiendo ayuda que ella, herida y en shock, no podía brindar.
La joven logró escalar fuera del vagón siniestrado hasta llegar a las vías, donde los otros vagones pendían peligrosamente. Fue auxiliada por lugareños y personal de primeros auxilios que improvisaron férulas con madera, momentos de tensión y rescate que también fueron registrados por Rusvel Rasgado para la agencia AFP y Getty Images, mostrando el esfuerzo conjunto de soldados del Ejército Mexicano y Protección Civil en las labores de salvamento.
El saldo mortal y la confusión informativa
La Secretaría de Gobernación y la Secretaría de Marina (Semar) han confirmado la identidad de las 13 personas que perdieron la vida. La lista es un recordatorio de que la tragedia no discriminó edades: desde adultos mayores como Amada Rasgada Lázaro (70 años) y la pareja de esposos Bersaín Cruz López y María Concepción Barbosa Acevedo (65 años), hasta menores de edad cuya vida apenas comenzaba, como Elena Solórzano Cruz, de 6 años, y Luisa Camila Serrano Moreno, de 15.
El proceso de identificación ha estado marcado por momentos de profunda angustia y confusión. Durante la jornada del lunes, distintos portales locales en Oaxaca reportaron erróneamente la muerte de Patricia Medina Pérez, hermana de otra de las fallecidas, Honoria Medina. Sin embargo, familiares confirmaron posteriormente a la prensa que Patricia fue trasladada de urgencia a la Ciudad de México para recibir atención especializada, desmintiendo la información inicial que circuló en redes estatales.
El gobernador de Oaxaca, Salomón Jara Cruz, y el secretario de Gobierno, Jesús Romero López, han estado coordinando la entrega de los cuerpos en la funeraria Ernult, punto neurálgico del dolor en la localidad. «Qué más quisiéramos, que pudieran estar ya las familias con sus seres queridos, pero hay planteamientos de orden jurídico y protocolos de la FGR que debemos respetar», explicó Romero López ante la desesperación de los deudos. Hasta el momento, se ha confirmado el traslado de víctimas hacia sus lugares de origen en estados como Baja California, Veracruz y Zacatecas.
La respuesta del Estado: Apoyos y reclamos en los hospitales
La magnitud del accidente movilizó a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, quien se trasladó a Oaxaca para supervisar personalmente la atención a las víctimas. La mandataria realizó un recorrido por el Hospital General de Zona No. 2 del IMSS en Salina Cruz y clínicas del ISSSTE en Tehuantepec. Imágenes difundidas por Luis Villalobos de la agencia EFE documentaron la llegada de heridos y la presencia de las autoridades en los nosocomios, evidenciando la saturación y la emergencia médica.
En un esfuerzo por mitigar el impacto económico inmediato de la tragedia, Sheinbaum anunció la entrega de un apoyo directo de 30,000 pesos a cada familia afectada. «Es un apoyo inmediato para que no tengan que hacer gastos en uno o dos días, para cubrir costos funerarios y de traslado. Posteriormente, conforme a lo que determine la Fiscalía, se otorgará un segundo apoyo económico», declaró la presidenta a los medios.
Sin embargo, la visita presidencial no estuvo exenta de reclamos. Familiares de los heridos interceptaron a la mandataria para denunciar presuntas negligencias médicas, incluyendo intentos de alta prematura sin valoraciones completas y falta de medicamentos, como el caso de Katherine, a quien recetaron ketorolaco sin haber disponibilidad en farmacia. Ante esto, Sheinbaum fue tajante: «Se les va a atender a todos. No hay necesidad de que compren medicamentos por fuera, les estamos apoyando en todo».
Una investigación bajo presión
La pregunta que resuena en todo México es: ¿Por qué descarriló el tren?
El Almirante Raymundo Morales Ángeles, titular de la Semar, detalló que la máquina principal se salió de la vía, provocando el efecto dominó en los vagones traseros. Ahora, la clave reside en la «caja negra». Este dispositivo, ya en custodia de la FGR, revelará datos críticos: la velocidad exacta al momento de tomar la curva, la presión ejercida en los frenos y las maniobras del conductor.
«Vamos a actuar con mucha seriedad y responsabilidad», prometió Sheinbaum. La investigación no solo busca determinar un error humano, sino que auditará el estado de la infraestructura ferroviaria de la Línea Z. Mientras el año 2025 se cierra con luto nacional, la exigencia, amplificada por la cobertura de medios nacionales e internacionales como Reuters, EFE y AFP, es clara: las víctimas merecen la verdad sobre si esta tragedia pudo haberse evitado.

