Fotografía: Tras las intensas lluvias navideñas, 100 elementos de las Fuerzas Armadas trabajan en Catemaco y Saltabarranca. Crédito de la imagen a Jarochos en línea.
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La entrada de humedad del Golfo de México y las torrenciales lluvias registradas desde el pasado 25 de diciembre han dejado una estela de daños en la región de Los Tuxtlas, obligando a la activación inmediata del Plan DN-III-E.

La Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa), a través de la VI Región Militar, confirmó el despliegue de una fuerza conjunta de 100 elementos del Ejército Mexicano y la Guardia Nacional. Su misión: recuperar la normalidad en los municipios de Catemaco, Saltabarranca, Ángel R. Cabada y San Andrés Tuxtla, las zonas más golpeadas por el desbordamiento de ríos y el acumulamiento de lodo.

La batalla contra el lodo en Catemaco

En el municipio de Catemaco, la localidad de La Palma se convirtió en el epicentro de las labores de limpieza. Las calles, que quedaron sepultadas tras la tormenta, están siendo liberadas por las tropas militares.

De acuerdo con el reporte oficial, las acciones del 26 y 27 de diciembre se concentraron en:

  • Desazolve crítico: Limpieza del Puente No. 1, vital para el acceso a la comunidad.
  • Retiro de escombros: Se han removido más de 200 metros cúbicos de lodo y basura a lo largo de 360 metros lineales de vialidades y banquetas.
  • Muro de contención: Para evitar nuevas inundaciones, se colocaron 500 costales de arena adicionales en la margen del río La Palma, sumando un total de 3,000 costales instalados como barrera preventiva.
  • Limpieza de cauces: Extracción de 63 metros cúbicos de «palizada» (troncos y ramas) que obstruían el flujo del agua.
  • Saltabarranca: Ayuda humanitaria entre el agua

    La situación en Saltabarranca presentó retos logísticos mayores debido al desbordamiento del río San Agustín, el cual afectó los caminos de acceso a nueve comunidades rurales.

    Ante la incomunicación parcial, los elementos castrenses focalizaron sus esfuerzos en la localidad de El Ciruelo. Allí, las botas militares sustituyeron a los vehículos convencionales para distribuir 169 despensas, beneficiando directamente a más de 670 personas que quedaron vulnerables ante la crecida del afluente.

    Recuperación y monitoreo constante

    La Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC) informó que, gracias a estas labores coordinadas entre los tres órdenes de gobierno, se ha logrado intervenir en 402 viviendas que sufrieron ingreso de agua, brindando además atención médica a las familias afectadas.

    Aunque los niveles de los ríos muestran una tendencia gradual a la baja, las autoridades mantienen un monitoreo permanente sobre los cuerpos de agua ante cualquier cambio meteorológico. Las Fuerzas Armadas reiteraron que no se retirarán hasta garantizar la seguridad y el bienestar de las familias veracruzanas, reafirmando su compromiso de proteger a la población civil ante desastres naturales.


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