Fotografía: El tercero permanece bajo análisis genético, aunque todo apunta a que es el joven faltante.
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La temporada vacacional en Acapulco, promocionada como una etapa de renacer para el puerto, se ha teñido de luto y horror. Mientras la Costera Miguel Alemán lucía abarrotada de turistas y blindada por 6 mil 800 elementos de la Guardia Nacional y el Ejército, tres estudiantes del Instituto Tecnológico de Acapulco (ITA) vivían un infierno: fueron desaparecidos, torturados y asesinados con una brutalidad que ha conmocionado a Guerrero.

El hallazgo se dio el pasado 26 de diciembre en la parte alta de la colonia Silvestre Castro, dentro del Parque Nacional El Veladero. Allí, envueltos en bolsas negras y en avanzado estado de descomposición, yacían los sueños de tres jóvenes universitarios.

La confirmación de la tragedia

El Tecnológico Nacional de México rompió el silencio mediante esquelas oficiales confirmando la muerte de Víctor Jahutzel Mendoza García (21 años), estudiante de Administración, e Irving Antonio Cebrero Vieyra (22 años), alumno de Ingeniería Electromecánica. Sus cuerpos fueron identificados por familiares gracias a la ropa y pruebas preliminares.

Un tercer cuerpo, hallado en el mismo sitio, permanece en el Servicio Médico Forense (Semefo). Fuentes de seguridad indican que corresponde a Raymundo Ramos Soto (21 años), el tercer estudiante desaparecido, aunque debido a la severidad de las lesiones y la descomposición, se requieren pruebas de genética para la confirmación legal.

Cronología de una búsqueda desesperada

La pesadilla comenzó el sábado 20 de diciembre. Los jóvenes, que presuntamente se dirigían a Playa Mimosa, perdieron contacto con sus familias en distintos puntos de la zona poniente y el área de Pie de la Cuesta.

La inacción inicial detonó la furia de sus allegados, quienes el 24 de diciembre —en plena Nochebuena— bloquearon la Costera Miguel Alemán frente al Asta Bandera exigiendo su aparición con vida. Días después, la Fiscalía localizó el vehículo en el que viajaban abandonado, una pista que, lamentablemente, condujo al trágico desenlace.

Contraste político y silencio oficial

El crimen ha generado una fuerte crítica social debido al contexto: los cuerpos fueron abandonados el mismo día que la presidenta Claudia Sheinbaum se encontraba en el puerto pasando sus vacaciones y destacando la recuperación de la zona con la frase “Miren qué bien está Acapulco”.

Fuentes ministeriales revelaron que los estudiantes fueron víctimas de violencia extrema: desmembramientos y heridas atroces que denotan la impunidad con la que operan los grupos criminales, incluso con la presencia de fuerzas federales.

Hasta el cierre de esta edición, ni la alcaldesa Abelina López, ni la gobernadora Evelyn Salgado Pineda, ni el fiscal estatal Zipacná Jesús Torres, han emitido un posicionamiento público directo sobre la masacre de los estudiantes, manteniendo un silencio que pesa sobre la comunidad académica y la sociedad acapulqueña.


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