Fotografía: El triunfo de Kast confirma el giro del cono sur hacia modelos similares a los de Milei y Bukele, despertando alertas sobre el retroceso de la izquierda en el continente.
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El mapa político de América Latina se tiñó un poco más de conservadurismo este domingo. José Antonio Kast, líder de la ultraderecha chilena, se convirtió en el presidente electo tras lograr una contundente victoria con el 58.61% de los votos, derrotando a la candidata de la coalición de izquierda, Jeannette Jara, quien obtuvo el 41.39%, según cifras finales del Servicio Electoral (Servel).

Este resultado no solo representa un cambio de mando en el Palacio de La Moneda, sino que confirma una tendencia que preocupa a analistas y sectores progresistas: la consolidación de una «ola de derecha radical» en la región, siguiendo los pasos de Javier Milei en Argentina y el modelo de seguridad de Nayib Bukele en El Salvador.

Euforia en Las Condes, preocupación regional

Mientras en el búnker del Partido Republicano, ubicado en el barrio acomodado de Las Condes, la música y los festejos estallaron antes incluso de los resultados oficiales, la lectura internacional apunta a un cambio de paradigma. Kast, de 59 años, logró capitalizar el descontento social con un discurso centrado en el orden, la seguridad y la reducción del Estado, logrando captar los votos de la derecha tradicional y del electorado «antisistema» que en la primera vuelta apoyó a Franco Parisi.

El triunfo de Kast marca un hito: es la llegada al poder de una figura que ha defendido abiertamente el legado económico del dictador Augusto Pinochet, algo inédito desde el retorno a la democracia, con la excepción de la derecha moderada del fallecido Sebastián Piñera.

Un plan de choque: Zanjas y expulsiones

El programa de gobierno de Kast, calificado por sus detractores como radical, promete instaurar un «Gobierno de emergencia» a partir del próximo 11 de marzo de 2026. Sus ejes centrales son la seguridad y la migración irregular.

Entre sus propuestas más polémicas destacan:

  • La construcción de zanjas y vallas en la frontera norte para frenar el paso de indocumentados.
  • La expulsión masiva de migrantes irregulares. Durante la campaña, Kast lanzó una advertencia directa: «Tienen 98 días para salir de Chile».
  • Un recorte fiscal agresivo, inspirado en el modelo argentino, buscando reducir el gasto político bajo premisas de austeridad neoliberal.
  • El perfil del nuevo mandatario

    José Antonio Kast, abogado y padre de nueve hijos, ha intentado durante la campaña suavizar su imagen, alejándose de la «batalla cultural» sobre temas como el aborto o el matrimonio igualitario para centrarse en las «urgencias ciudadanas». Sin embargo, su historial pesa: es hermano de Miguel Kast, exministro del régimen militar, y su padre ha sido señalado en investigaciones periodísticas por presuntos vínculos con el partido nazi alemán en su juventud, señalamientos que el candidato ha desestimado.

    Transición democrática

    A pesar de la polarización, la jornada electoral cerró con gestos institucionales. La candidata oficialista, Jeannette Jara, reconoció su derrota tempranamente a través de la red social X: «La democracia habló fuerte y claro. Me acabo de comunicar con el Presidente electo para desearle éxito por el bien de Chile».

    Por su parte, el actual presidente Gabriel Boric mantuvo la tradición republicana y felicitó a su sucesor, reconociendo el «triunfo claro» de la oposición. Con una participación histórica de más de 11 millones de votantes —impulsada por el voto obligatorio—, Chile gira el timón bruscamente hacia la derecha, reconfigurando el equilibrio de poder en el hemisferio.

    Créditos de información: Esta nota fue elaborada con información recopilada de reportes de EFE, BBC Mundo, The New York Times, AFP y el Servicio Electoral de Chile (Servel).


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