La tensión diplomática entre Estados Unidos y México alcanzó un nuevo punto álgido este miércoles. Donald Trump, presidente de la unión americana, no solo reiteró sus advertencias económicas, sino que amplió sus reclamos hacia una crisis sanitaria, exigiendo al gobierno mexicano que se «haga cargo» de sus problemas de alcantarillado y tratamiento de aguas de manera inmediata.
A través de su plataforma Truth Social, el republicano elevó el tono de la discusión al calificar la gestión hídrica de su vecino del sur como un riesgo directo para la seguridad nacional y la salud pública de los estados fronterizos.
«¡Es una verdadera amenaza para la gente de Texas, California y los Estados Unidos de América!», sentenció Trump en una publicación que acompañó con un video. En el material audiovisual, se acusa a México de verter «millones de litros» de aguas residuales sin tratamiento al Río Tijuana, situación que estaría impactando gravemente a comunidades estadounidenses como Imperial Beach y Coronado.
Un ultimátum doble: Aranceles y Saneamiento
Esta nueva exigencia surge en un momento crítico. Apenas el lunes pasado, la Casa Blanca lanzó un ultimátum económico: si México no entrega al menos 246 millones de metros cúbicos de agua antes del 31 de diciembre —para cumplir con los adeudos del Tratado de Aguas de 1944—, se impondrá un arancel general del 5% a todas las exportaciones mexicanas a partir de 2026.
Ahora, Trump suma el tema del saneamiento a la mesa de negociaciones, instando a que México resuelva sus problemas de residuos «inmediatamente».
La respuesta desde Palacio Nacional
Horas antes de la nueva embestida de Trump, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, informó sobre el estado de las negociaciones. En su conferencia matutina, la mandataria aseguró que el diálogo es constante y que los equipos de ambos países sostuvieron reuniones bilaterales ayer y hoy por la mañana.
«No es mala voluntad», aclaró Sheinbaum respecto al retraso en la entrega de agua, argumentando limitaciones técnicas en la infraestructura, específicamente en el tamaño de los ductos, que impiden un flujo más acelerado del recurso hacia el norte.
A pesar de la retórica agresiva proveniente de Washington, el gobierno mexicano se mantiene optimista en lograr un acuerdo técnico que satisfaga la cuota del Tratado de 1944 sin comprometer el abasto nacional, buscando desactivar la amenaza arancelaria antes de la fecha límite.
Sin embargo, la incorporación del tema de las «aguas negras» por parte de Trump añade una capa de complejidad a una relación bilateral que cierra el 2025 bajo máxima presión.

